martes, septiembre 23, 2008

Migración, el fantasma que viene

La edición de este martes 23 de septiembre de The Washington Post publica información que no tiene desperdicio para el futuro de México, de la economía mexicana y de la relación México-Estados Unidos, pues se dan a conocer los primeros datos de estudios realizados por por investigadores de la Brookings Institution a partir de información de la Oficina del Censo de ese país.

Según estos datos, ya desde 2007 se presentó una reducción importante en el ritmo de crecimiento de la población de inmigrados residentes en Estados Unidos. La reducción no es homogénea, pues hay zonas metropolitanas, como la de Washington, DC, cuya población ha crecido, aunque lo ha hecho a un ritmo menor.

La reducción, además, es el resultado del menor dinamismo de la economía estadunidense, así como del temor que han generado en distintos grupos de emigrados residentes, legal o ilegalmente en Estados Unidos, las políticas en materia de migración aplicadas en fechas recientes, especialmente las redadas.

No sólo eso, además del estudio publicado por la Brookings sobre la inmigración a ese país en sí misma, dará a conocer el próximo 25 de septiembre un estudio muy interesante acerca del papel que los medios de comunicación estadunidenses han tenido en darle forma a las políticas públicas aplicadas en los últimos años por el gobierno de ese país en materia migratoria.

El estudio es particularmente interesante porque en los últimos años hemos sido testigos de los ataques despiados de figuras muy representantivas del "media establishment," de las "media elites," de Estados Unidos, contra los emigrantes, mexicanos y de otros países, que han terminado por resonar con los temores que los efectos de políticas públicas mal diseñadas y peor aplicadas han tenido en amplios sectores de la población estadunidense.

Es el caso muy publicitado de Lou Dobbs, de CNN, pero sobre todo de muchos medios de comunicación locales, escritos y electrónicos, que en reiteradas ocasiones han culpado a los emigrados de los problemas que enfrenta la economía de ese país.

Lo hacen con un tono que combina el racismo inevitable, con el olvido de los errores propios, así como--sobre todo--la muy importante contribución que los emigrados mexicanos y de otros países han hecho para mantener una muy baja inflación, abaratar los costos de producción y, en general, para mantener la economía de ese país competitiva, a diferencia de países de Europa que han tenido políticas migratorias más restrictivas que la que distinguió a EU hasta, por lo menos, 2001.

Los datos que arroja el estudio de la Brookings que da a conocer The Washington Post este martes, son consistentes--por cierto--con estudios publicados previamente por The Pew Hispanic Center, ver también aquí, una institución--como la Brookings--igualmente seria y responsable.

Incluso son consistentes con los que reportó hace unos meses el Center for Immigration Studies, una institución poco seria y que, cubierta por el manto protector de "lo académico," ha sido una de las principales responsables de radicalizar las acciones de los gobiernos, demócratas y republicanos, federal, estatales e incluso en el ámbito de los condados, con todo tipo de argumentos "académicos," que no son más que ataques velados contra personas que no pueden defenderse.

No sólo eso, como un grupo muy influyente en algunos círculos de los partidos Republicano y Demócrata, el CIS, ha alentado la aplicación de políticas que, con toda razón, han sido severamente criticadas por observadores independientes y por medios como The New York Times.

La más reciente de estas políticas incluyó una oferta francamente ridícula a los poco más de 457 mil personas que se sabía a finales de agosto que estaban sin documentos en EU. A estos indocumentados se les ofrecía un periodo de gracia de 90 días para que se entregaran voluntariamente y tuvieran la oportunidad de cerrar cuentas de banco, vender bienes e incluso arreglar la adopción de sus hijos.

La medida era absurda. Fue cancelada apenas tres semanas después de que fuera iniciada. Pero como lo señala el Times, en un editorial muy severo, el problema de esta medida y de otras, es que genera en la opinión pública estadunidense un sentimiento según el cual no hay otra forma para "lidiar" con los inmigrantes más que las redadas que, desde luego, se caracterizan por no permitir que los afectados se despidan de sus familias o puedan arreglar sus papeles y sacar sus ahorros del colchón o del banco.

Los datos del censo y los primeros estudios dados a conocer estas semanas por distintas instituciones académicas y por medios de comunicación en Estados Unidos, hablan también de un cambio muy importante en la estructura demográfica de aquel país. Este cambio, especialmente en el caso del análisis de The Pew Hispanic Research, hará que en el futuro inmediato (20 años), crezca el número de personas de origen hispano o latino, y decaiga notablemente el de quienes podrían identificarse como blancos o caucásicos.

En el caso de los blancos, los cambios no sólo tienen que ver con su número (que se reduce), sino también con los lugares en los que viven y sus patrones de movilidad. En este sentido, llama la atención el que al parecer haya terminado el llamado "White flight."

Este fenómeno es el del movimiento de blancos fuera de las ciudades de ese país, para instalarse en los suburbios, proceso que se ha dificultado por los costos crecientes de la gasolina, pero también por los costos de los servicios en los suburbios y por los problemas asociados con el tiempo que se pierden en los viajes de los hogares a los lugares de trabajo.

Los datos del Censo y la información publicada por The Washington Post, sin embargo, ofrecen otra arista de análisis importante. La de las medidas que tendría que haber tomado (y que desde luego no se hizo) el gobierno de México para hacerle frente a la ausencia de esta "válvula de escape" conocida como migración, e incluso hacerle frente al regreso de personas que vivan en la actualidad en EU.

No es, por cierto, que no le hayan advertido al gobierno de México. Ya desde mayo de este año, un dirigente de la Confederación Nacional Campesina, advirtió al gobierno de México acerca de esta posibilidad.

La situación en EU, por cierto, no es la más grave ni la más difícil para las poblaciones de emigrados. Está el caso, por ejemplo, de España que ha llegado recientemente al extremo de ofrecer a personas sin documentos y sin empleos, la oportunidad de recibir hasta el 40 por ciento de los beneficios de desempleo que recibirían si fueran residentes legales, a cambio de que regresen a sus países de origen, a donde se les enviaría el otro 60 por ciento de esos recursos.



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martes, septiembre 16, 2008

De regreso. La elección en EU

Bien, pues hace mucho que no escribo aquí. No voy a dar explicaciones, simplemente voy a tratar de escribir regularmente. La crisis financiera mundial y el curso que ha tomado la elección presidencial en Estados Unidos dan pretextos perfectos para hacerlo.

Espero que quienes en alguna ocasión fueron lectores regulares de este espacio comprendan que no siempre se puede escribir y que quienes llegan de casualidad encuentren algo que les interese.

La elección en Estados Unidos no podría estar más reñida. Hoy en la mañana, mientras desayuno en un restaurante de Toluca, me encontré con los datos de uno de mis sitios favoritos para informarme de lo que ocurre en EU, Electoral-vote.com.

El sitio es un tanto arcano para quien no conozca las peculiaridades del sistema político y el subsistema electoral de Estados Unidos. A diferencia de sitios que se obsesionan con las inútiles encuestas de opinión sobre el voto popular, Electoral Vote se centra en lo que en realidad cuenta, que es la integración del Colegio Electoral.

El Colegio, como el que en alguna época existió en México, es una suerte de cuarto poder temporal. Es el encargado de decidir, sin importar quién gane el voto popular, en manos de quien queda la responsabilidad de dirigir la democracia más antigua de Occidente.

En la actualidad se necesitan de al menos 270 votos de los electores para que un presidente y un (o una) vicepresente sean elegidos. Si no es posible lograr esa mayoría de votos en las sesiones que celebran cada uno de los 50 colegios electorales (uno por cada estado), entonces la responsabilidad de elegir al presidente queda en manos de la Cámara de Representantes y la de elegir al vicepresidente en las del Senado.

El Colegio Electoral se integra con delegados de cada uno de los estados de la Unión Americana, más el Distrito de Columbia. El número de electores es igual al número de senadores (dos por cada estado) y el número de representantes (ver mapa) que es un número variable dependiendo de qué tan poblado sea el estado. De ahí que California, Nueva York, Texas y Florida sean los estados con mayor número de electores y, en cambio, Alaska o Hawaii sean de los que menos tienen.


Los electores tienen, en principio, una obligación moral de votar en el sentido que sus electores les indicaron pero tienen la posibilidad de votar en otro sentido y eso ya ha ocurrido, aunque no en la historia reciente de ese país. La otra opción, como ocurrió en 2004, es que ante la magnitud de las irregularidades, la decisión de entregar la presidencia caiga en manos de la Suprema Corte de Justicia de ese país

A diferencia de lo que ocurre en México y en otros países de América Latina con reglas de alcance nacional, la elección presidencial es una especie de torneo de distintos deportes que se juega en cincuenta canchas al mismo tiempo, con diferentes reglas y con métodos distintos para seleccionar a los ganadores.

No sólo eso, en muchos de los estados, la elección es un ejercicio inútil, pues no hay competencia como tal. Estados como California, sin importar si eligieron al republicano Arnold Schwarzenegger para ser gobernador, han votado en los últimos años en la presidencial por el candidato demócrata (sin importar mayor cosa quién sea) y lo mismo ocurre, por ejemplo, en Nueva York. Algo similar ocurre en varios estados que votan por el candidato republicano sin que haya en realidad competencia. Son las elecciones "no contest," y ellas ocurren no sólo en el caso de la presidencial. Hay un total de 30 distritos electorales de EU en los que hay candidato único, republicano o demócrata, pues no hubo adversarios interesados o capaces de disputarles la elección.

Ello hace que la elección en realidad se dispute en un puñado de estados; son los llamados "estados que oscilan" o swing states, que--como su nombre lo indica--oscilan de un partido a otro. No sólo eso. Estos "estados que oscilan" lo son en realidad porque en cada uno de ellos existe un número reducido de distritos y de precintos (un equivalente lejano de nuestras secciones electorales), que son aquellos en los que efectivamente oscila el voto de un partido a otro. Son esos precintos los que reciben mayor atención en elecciones tan competidas como la de este año.

(Para ampliar la imagen clica el mapa)

Vean el segundo mapa. Es una copia de la primera página de hoy 16 de septiembre del sitio Electoral-vote.com. El sitio se actualiza a diario, de manera que la información que está ahí es muy fresca. Los estados que aparecen completamente en blanco (empates o Ties) o con los bordes de color, pero el centro en blanco son el puñado de estados donde la elección verdaderamente se va a decidir. Los estados que están en rosa y azul cielo son estados en los que John McCain y Barak Obama tienen ventajas escasas y los que están en rojo y azul marino los que cada uno de ellos, respectivamente, tienen asegurados en su contabilidad.

De ahí que ya se sepa ahora cuál es el piso del que los candidatos parten y se sepa también en qué estados se va a disputar en realidad la elección. Es el caso de estados como Ohio (donde el candidato presidencial republicano John McCain presentó a su compañera de fórmula, la gobernadora de Alaska, Sarah Palin), como Pennsylvania, Virgina, Colorado y otros más, que en los últimos años han votado por uno u otro partido.

Es ahí donde, por cierto, los candidatos concentran sus esfuerzos y donde se ven los comerciales más agresivos de los distintos grupos que apoyan a los candidatos presidenciales. Es ahí, además, donde los candidatos concentran el grueso de sus actividades en estos últimos días. Los otros estados son responsabilidad de los comités republicano y demócrata en cada estado y, en menor medida, de brigadas especiales que se presentan en nombre de los candidatos.

La elección está cerrada y en el conteo de los votos del Colegio Electoral, John McCain tiene una ventaja sobre Barack Obama. La ventaja, de diez votos electorales con 34 votos sin decidirse, no es definitiva. Todavía están pendientes los debates de los candidatos a la presidencia y a la vicepresidencia; están pendientes de conocerse los efectos de la brutal crisis financiera que atacó a los mercados de todo el mundo este lunes 15 de septiembre y, sobre todo, quedan casi 50 días de aquí a la elección, de manera que muchas cosas pueden cambiar.

Sin embargo, creo que con el estado de la economía, la impopularidad de George Bush jr. y las dos guerras que Estados Unidos pelea en Asia, resulta abrumador (y revelador) el que Barack Obama no haya logrado consolidar una ventaja en la elección ni en el voto popular ni en el voto para el Colegio Electoral y que, más bien, esté rezagado frente a McCain.

En lo personal, creo que McCain es el mejor candidato de los dos, pero obviamente en México creemos que los demócratas son buena onda y los republicanos son todos como Darth Vader. Bastaría recordar que fue en una presidencia demócrata que México sufrió la invasión de 1846-8 y la pérdida de los territorios del norte. O recordar que Abraham Lincoln, el paladín de la lucha contra la esclavitud, fue uno de los fundadores del Partido Republicano, creado para enfrentarse a los demócratas, que todavía en la década de los sesenta se distinguía por tener influyentes políticos quienes no dudaban en defender la segregación racial, para que dejáramos de pensar así, pero obviamente la imagen de Obama es muy atractiva.

Obama creo que es un muy buen profesor de derecho, pero nada más. Como McCain con la selección de Sarah Palin, él tuvo que ceder mucho a las alas proteccionistas y aislacionistas y a los sindicatos que apoyan al Partido Demócrata. De ahí la presencia de Joe Biden como candidato a la vicepresidencia, un personaje oscuro--en el mejor de los casos--y con un récord de votos en contra de México y América Latina terrible.

McCain enfrenta sin embargo una elección muy difícil, en la que el principal problema que se le señala es el de su edad y el de haber cambiado de puntos de vista en temas como el aborto y la protección del medio ambiente para congraciarse con las alas más radicales de su partido.

Eso es cierto, pero creo que esos son acuerdos temporales para ganar una elección y nada más. Una vez en la presidencia, McCain seguramente seguirá la línea de pensamiento que lo ha distinguido a lo largo de su carrera en el Senado y que lo hizo ser el autor, junto con el demócrata Edward Kennedy, de la propuesta de ley más ambiciosa para resolver el problema de la inmigración sin documentos a Estados Unidos.

El proyecto no prosperó porque demócratas como Biden y republicanos incendiarios como Tom Tancredo optaron por enrredarse en la bandera de su país. Al hacerlo, mataron un proyecto de ley que hubiera ayudado a miles de mexicanos que viven sumidos en la angustia en Estados Unidos y hubiera ayudado a la economía de Estados Unidos.

Así que aunque creo que McCain es el mejor, creo también que, al menos por el momento, Obama tiene una ligera ventaja por sus dotes de orador, su carisma, su red de redes sociales y los millones de dólares que muchas personas le han dado a su campaña. No creo, sin embargo, que su presidencia vaya a ser positiva para México y América Latina. Muy por el contrario, él va a contar con mayorías cómodas en las cámaras de Senadores y de Representantes, pero que para apoyarlo no dudarán en expresar su interés en denunciar--por ejemplo--el Tratado de Libre Comercio.

Recuérdese, por ejemplo, la defensa que Hillary Clinton debió hacer durante las primarias demócratas del TLC, una de las criaturas de la presidencia de su esposo, y las dificultades que Obama tuvo para definir una posición clara en materias como libre comercio o migración. El problema, en este sentido, es que Obama no tendría que mesurar sus propuestas, y más bien sería él quien tendría que mesurar a un congreso dominado por los demócratas sediento de dejar ver su influencia en la vida pública de su país.

Ojala no sea así y el electorado estadunidense opte por McCain para la presidencia. Yo, por lo pronto, comentaré cada semana lo que vea de interés en la elección de aquí a noviembre.

También les invito a vean otras dos bitácoras que he iniciado en Blogger. Una se llama Atrio de Imdosoc, es el resultado de una relación de muchos años con el Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana. La otra es una bitácora más íntima, donde fundamentalmente voy a poner fotos que he tomado en distintas partes de México y del mundo en los últimos cinco años. Ojalá se den una vuelta. A quienes me han leído antes, les agradezco mucho sus visitas.


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viernes, octubre 12, 2007

Que se calle y el nacimiento de Chentuchis

Quienes hayan leído antes México desde fuera (cuando se escribía, verdaderamente, desde fuera del país) sabrán que don Vicente Fox es uno de los clientes frecuentes de este espacio.

Yo tenía toda la intención de no volver a escribir de quien, en el mejor de los casos, se convertirá en una nota a pie de página por "haber sacado del PRI de Los Pinos", mérito bastante menor cuando se considera todo lo que no se hizo—en un momento muy importante de la historia de México—como lo fueron la reforma fiscal que él mismo se encargó de torpedear o la cantidad infinita de estupideces, pifias, torpezas y demás que fueron desde la nominación de algunos de los miembros de su gabinete, el señor Jorge Guttman Castañeda (¿por qué le dará pena usar su nombre completo?), por citar el ejemplo de la más obvia y dañina estupidez que plagó el gabinete del autodenominado “gobierno del cambio”.

Cómo olvidar estupideces como hablar de José Luis Borges en Buenos Aires (¡atorrante, que sos un atorrante!), o la obsesión narcisista con las botas. ¡Qué decir de los abusos perpetrados desde el supuestamente desinfectado Los Pinos por la señora Sahagún de Fox! ¿Y qué decir del enriquecimiento de los niños Bribriesca? ¿O de la dudosa anulación del matrimonio de la propia señora? (¡Luego de casi 40 años de casada y tres o más hijos!).

Lo que ya resulta un verdadero autoatentado contra la frágil estabilidad del actual gobierno de mayoría panista, es la insistencia del EX-presidente (de tiempo pasado, de se te acabó el veinte, de no más, de ya estamos hasta el cepillo) de pavonearse en distintos medios nacionales e internacionales saboteando, por una parte, el intento del actual gobierno para redefinir la relación con Estados Unidos y, por la otra, los intentos del mismo gobierno para construir acuerdos con las oposiciones que, a su vez, no dudan en aprovecharse de los infinitos pretextos que Fox da un día sí y el otro también (es decir, como cuando ERA presidente de México), para hacer más difícil la solución de problemas fundamentales para el futuro del país en ámbitos como (de nueva cuenta) la reforma fiscal.

Que uno de los miembros de su propio partido y funcionario de la actual administración, el secretario de Gobernación, Francisco Ramírez Acuña, haya salido al paso de la diarrea verbal del señor y la señora Fox-Sahagún, es algo digno de tomarse en cuenta. No sólo le dijo, de manera barroca pero inequívoca que se callara (“el que se va, se calla”), sino que además—como lo consignó La Jornada (un diario en el que, por cierto, el actual inquilino de Los Pinos solía publicar hace algunos años) ha dejado de meter las manos al fuego por el EX-presidente (¡en menos de quince días!).

No estoy seguro que las palabras de don Francisco vayan a servir como el Pepto Bismol que el EX-presidente requiere urgentemente, pero me parece que deja ver la disposición de la administración en turno para terminar ya con un juego que, además de costoso para el futuro del país, resulta fundamental estéril e inútil.

Si Fox quisiera efectivamente hacer tantas y tan buenas cosas por los más marginados de este país, ahí está el ejemplo de Jimmy Carter, el EX-presidente de Estados Unidos que, más allá de haber, efectivamente, construido una biblioteca presidencial a las afueras de Atlanta, como lo han hecho la mayoría de los presidentes de ese país desde la década de los cincuenta en adelante, dedica buena parte de su esfuerzo a tareas concretas, específicas, como la construcción de viviendas para los grupos más marginados de Estados Unidos y de otras partes del mundo junto con Habitat for Humanity, así como a desarrollar misiones diplomáticas que devuelven la fe en la capacidad de cambio de amplios sectores de la opinión pública de Estados Unidos.

Lejos de ello, Fox—en ésta como en muchas otras cosas—copia a Luis Echeverría Álvarez, el hombre quien supuestamente fue su acérrimo enemigo, el hombre a quien—de manera bastante torpe, por cierto—trató de encerrar en la cárcel para justificar sus seis años de hacer nada y, sobre todo, para justificar la pensión con la que se construye la única Foxilandia realmente existente (como se decía del socialismo hace algunos años) en su natal Guanajuato.

Y aquí me permito una digresión. A mí no me preocupa ni me espanta el fasto de la construcción de Foxilandia. Creo que cualquier banquero medianamente inteligente estaría dispuesto a prestarles a los Fox-Sahagún habida cuenta que si él vive otros 20 años más (¡pobre México!) y ella le sobrevive a él otros cinco o diez años (¡pobrísimo México), hay 30 años de pensión para pagar la hipoteca. Si ambos mueren después de eso, pues no hay mayor problema los herederos podrían pagar el remanente o vender para pagar lo que se adeudara a los bancos que hubieran prestado dinero.

Sí me asombran—por decir lo menos—las historias truculentas de autos millonarios comprados usando prestanombres (de nuevo al más puro estilo supuestamente priísta) con estrategias que hubieron hecho sonrojar a la venerada (en otras épocas de este país pacheco) “compañera María Esther (Zuno de Echeverría)”, con lo que de nuevo don Vicente se nos presenta como el discípulo más adelantado de, ni más ni menos que…don Luís Echeverría Álvarez.

Para hacer más dramática y profunda la paradoja en la que se ha ubicado, por decisión propia, don Vicente, es necesario considerar también el desesperado intento suyo por prolongar su vida política postulándose a cargos de organismos internacionales (¿a quién me recuerda eso? ¿a quién me recuerda eso? ¡Claro! ¡Ni más ni menos que a…

…Don Luís Echeverría Álvarez, quien hace tres décadas—justamente—intentó infructuosamente construirse, primero, un centro pseudo académico desde el que pudiera ejercer presión sobre su sucesor (¡cámara!), y luego buscarse el liderazgo de un foro internacional desde el que pudiera prolongar su vida política.

Don Luís, como todos los mayores de 30 años sabemos, intentó hacerse del liderazgo de la Organización de Naciones Unidas y como esa no le funcionó intentó hacerse de un espacio de lujo en el Movimiento de los No-Alineados y en cuanta organización encontrara.

De nueva cuenta, como es posible observar, don Vicente le debe regalías a nadie más que a don Luís Echeverría Álvarez, su supuesto enemigo a muerte.


En todo caso, queda ver si la actual administración, puesta en esto de copiar a sus antecesores priístas reconocerá, por una parte, el valor de aquella conseja que obligaba a los EX-presidentes a actuar prudentemente.

No es que no pudieran hablar, no es que no pudieran ejercer cargos, no es que tuvieran que vivir encerrados o que se tuvieran que morir apenas al dejar la presidencia como le pasó a Adolfo López Mateos. No. En el caso, por ejemplo, de Lázaro Cárdenas del Río fue secretario de Guerra y Marina del gobierno de unidad nacional de Manuel Ávila Cámacho (el primer presidente que se reconoció abiertamente como católico en México, ni en eso fue original el señor de Guanajuato).

Luego de que terminó la segunda Guerra Mundial y su periodo como secretario de Ávila Camacho, se encargó de proyectos como las comisiones del Tecalpaltepec y del Balsas, desde donde cumplió una tarea que si bien no fue parecida a la que cumple en la actualidad Jimmy Carter, sí recuerda algunos rasgos del trabajo desarrollado por el cacahuatero Carter y de alguna manera prefiguró la que cumplió durante dos sexenios Miguel de la Madrid como director del Fondo de Cultura Económica.

Lo que se les pedía era prudencia y tanto Cárdenas, como sobre todo, De la Madrid, tuvieron la sensatez para comprender que era importante cumplir con esa "regla" por la salud del país. Tristemente, como el señor Fox está obsesionado con la construcción de su post-ego, ese tipo de consideraciones no existen en su mente.

Habrá que ver si luego de copiar a los priístas en esto de pedirles prudencia a los EX-presidentes, además de copiarles en lo de tomar el control del partido que los llevó al poder, no acaban copiando también la solución que don José López Portillo le dio a la incontinencia verbal de don Luís y terminan por mandar a Fox de embajador de México ante…¡Australia!

En todo caso, la esperanza de que esto pudiera ocurrir se ensombrece ante la reacción de Santiago Creel, el EX-secretario de Gobernación de Fox, quien casi de inmediato se tiró al piso para que don Vicente pise sobre su espalda y pueda seguir divirtiéndonos con sus ocurrencias, gazapos y estupideces y pueda, sobre todo, poner en peligro—como lo hizo durante toda su administración—la construcción de acuerdos en el país.

Una última cosa. Si en Estados Unidos la prensa de espectáculos ha inventado nombres cortos para parejas “famosas” como las de Brad Pitt y Angelina Jollie, a quienes llaman Brangelina, o Tom Cruise y Kattie Holmes, a quienes llaman Tomkat, yo me permito proponer que en México llamemos a la pareja de Vicente y Marta…
  • Opción 1: Vicen-ta
  • Opción 2: Mar-ente
  • Opción 3: Chen-tuchis
  • Opción 4: Ma-vi
  • Opción 5: Vi-Ma
  • Opción 6: Vice-Mar
Así, nos ahorraríamos mucha tinta. Por ejemplo, un día La Jornada, feminista como es, podría cabecear:
Propone Vicen-ta vender las almas de los indocumentados
-Los recursos se utilizarían para terminar el Centro Fox
-El PRD propone exorcizar a la bestia de dos espaldas

El Reforma, vacuo como es (y sin artículos), podría un día cabecear:
Mar-ente preside Internacional Demócrata Cristiana
-Ocurre luego de Muerte de Pierferdinando Casini
-INTERPOL interroga ya a niños Bribriesca

El nuevo Excélsior, todavía más vacuo que el Reforma, publicaría:
Chen-tuchis, nuevo embajador de México en Antártica
-Desesperada Medida para Acallar al Ex-Presidente
-Me Voy, Advierte, si los Bribriesca Venden Condominios Allá

Por lo pronto, en este humilde espacio, cada vez que hable de la EX-“pareja presidencial” lo haré hablando de ellos como Chentuchis, y lo convertiré en una etiqueta en Technorati, en Blinklist, en De.licio.us y en Blogger.

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miércoles, octubre 03, 2007

Restaurantes, tabaco y legalidad

Los últimos siete años tuve la ventaja de vivir en Nueva York, un lugar que, para quienes somos no fumadores, es un paraíso. No sólo eso, en el verano del hemisferio norte tuve la oportunidad de ir a otro lugar que es igualmente un paraíso para los no fumadores como yo: Buenos Aires.

En ambas ciudades, como en muchas de Europa y California, los no fumadores no tenemos porque padecer las consecuencias de las addicciones de algunos. Podemos consumir alimentos, beber café y platicar o leer el periódico, preparar clases o hacer algún trabajo profesional o académico en distintas áreas públicas, sin tener que lidiar con el humo de otros.

No sólo eso, a diferencia de lo que va a suceder en la Ciudad de México--al menos en teoría--en los próximos días, la prohibición es absoluta. No existen áreas de fumar y de no fumar pues eso, en realidad, es un mito inútil. No, tanto en Buenos Aires como en Nueva York, todos los restaurantes y bares son espacios libres de humo. Los que quieren fumar--ni modo--tienen que salir de los restaurantes o de los bares.

Acá en México, como nos gusta enredarlo todo y pensar que todos los estudios sobre las consecuencias negativas del consumo del tabaco valen para puras mentadas o son una conspiración para atacar a las pobrecitas tabacaleras, el gobierno del Distrito Federal--que tampoco es un dechado de eficacia--penosamente trata de impulsar una nueva reforma a los reglamentos en la materia.

Hasta el momento, por lo que he podido apreciar en mis poquísimas salidas en estas semanas que llevo acá en la Ciudad de México, quienes no fumamos tenemos que conformarnos--si queremos--con los asientos más próximos a los sanitarios, con ese inevitable tufo a mezcla de orines, excremento y el desinfectante que estén usando ese día en el changarro al que se va a comer, hasta donde--desde luego--los señores y las señoras fumadoras llegan con el cigarro en la boca o en las manos como para hacer más obvio que les importa un rábano el reglamento o tener un mínimo de respeto por quienes no tenemos por qué compartir sus humos.

El esfuerzo del GDF obviamente, se enfrenta el tradicional golpeteo de los intereses de las tabacaleras con operaciones en México, al enojo egoísta de los fumadores, al empecinamiento de los dueños de restaurantes y bares a quienes no les faltan pretextos para quejarse de algo e incumplir cuanta legislación exista y, de manera más amplia, a la actitud infantil de millones de mexicanos que creen que cualquier cosa promovida por un gobierno es negativa por el simple hecho que la promueve ese gobierno (sea federal, estatal o municipal y sea del partido que sea).

Nuestra irracionalidad, en ese sentido, es muy superior a la proverbiales actitudes de prepotencia del habitante de la ciudad de Nueva York (la actitud del "been there, done that") o a la igualmente proverbial actitud del porteño, del habitante de Buenos Aires. Lo nuestro, sea en el tema del cinturón de seguridad, del respeto a la disposición en materia de consumo de alcohol mientras se conduce, o en materia de consumo de tabaco es una desesperada carrera para hacer más insoportable la vida en la Ciudad de México.

No es de sorprender, en este sentido, que la voz líder en la perpetuación de estas conductas de falta de respeto a las leyes y reglamentos y, de manera más amplia, de falta de respeto a la salud de los demás, la llevan los medios de comunicación que, no en balde, temen perder los contratos de publicidad de las tabacaleras y las destilerías.

Este miércoles, por ejemplo, me topé con una nota en El Universal que resume bien estas actitudes tan patológicamente nuestras. Lejos de advertir los beneficios que podrían derivarse de limitar el uso público del tabaco, especialmente en espacios como restaurantes, los editores de El Universal presentan la medida como destinada a "endurecer la ley contra los fumadores" y lejos de darle voz en el material en el que informan de los cambios en la ley a quienes no fumamos o a quienes pudieran aportar datos sobre los efectos negativos que tiene el ser un fumador pasivo sólo presentan las voces de los restauranteros enojados porque--según ellos--van a dejar de hacer negocio.

Ya desde ahí empiezan los problemas. Cualquiera que viaje a Nueva York o a Buenos Aires verá que la gente sigue yendo a los restaurantes y a los bares. La diferencia es que van a comer o a beber una copa, pero al hacerlo no obligan a nadie a fumar su humo de segunda mano. Los restaurantes que eran buenos antes de los cambios, lo siguen siendo después de los cambios y siguen ahí, con un ambiente mucho más sano, especialmente para sus trabajadores quienes son, en estricto sentido, los más afectados por el compulsivo consumo público del tabaco, pues ellos no tienen opción de largarse (como yo lo he hecho en más de una ocasión) o de no comer en un lugar donde no hay una zona de no fumar relativamente decente.

A los meseros y las meseras (algunas de las cuales trabajan incluso cuando están en el tercer o cuarto mes de un embarzo) no les queda de otra; tienen que aguantar al pie de la barra el capricho de los fumadores, del mismo modo que quienes conducen tienen que enfrentar el riesgo de lidiar con algún necio que opte por conducir un auto mientras está borracho.

Y no son alucinaciones personales. Más allá del hecho que uno sí resiente el verse obligado a respirar humo de manera involuntaria, está el problema--desde luego siempre minimizado en México--de los riesgos de estar expuesto a estos humos. Aquí está, por ejemplo, el reporte 2006 de la oficina del Cirujano General, el General Surgeon, del gobierno de Estados Unidos sobre las consecuencias de la exposición involutaria del humo del tabaco.

Pero claro, en México de lo que se trata es de quejarnos, de incumplir cuanta ley exista y de joder y ello no es sólo responsabilidad de los restauranteros y su personal que, en más de una ocasión temen o, de plano se resisten, a hacer efectivas las regulaciones en materia de control del consumo del tabaco en sus establecimientos.

En la caricatura que aparece arriba, una imagen de la prensa de Estados Unidos de 1969, hace ya casi cuarenta años, cuando las discusiones acerca de fumar o no en público empezaban. En la leyenda se lee "La física según los dueños de los restaurantes".

Tiene que ver también con la actitud que tenemos quienes no somos fumadores y, muchas veces por pena, por no parecer sangrones o por evitarnos un pleito con algún inconsciente, optamos por aceptar que se fume en un espacio público donde supuestamente no debería de fumarse.

Sin embargo, es un hecho que los no fumadores, clientes y empleados de espacios públicos, tenemos que exigir que las leyes se respeten y no aceptar que los dueños y gerentes de restaurantes, por simple flojera, las incumplan.

Ese es el sentido de este último cartel, que se encuentra en distintas partes de Buenos Aires y que recuerda justamente el papel que los no fumadores podemos desempeñar en este problema. Quedarnos callados o cruzados de brazos, además, sólo contribuye a que se agrave esta tradición mexicana de no cumplir con las leyes, que nos consume, carcome el alma misma del país.




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martes, octubre 02, 2007

Tropa de élite y el crimen en Brasil y América Latina


En fechas recientes, los medios de comunicación brasileños han albergado un debate muy interesante acerca de la corrupción, el desempeño de las policías de aquel país y la responsabilidad de la sociedad brasileña para tolerar e incluso alentar algunas conductas delicitivas y el efecto que esta tolerancia, acquiesencia o complicidad de la sociedad brasileña tiene en la configuración de la situación--tan dramática--que vive Brasil en la actualidad.

Tan dramática, que apenas este lunes primero de octubre, O'Globo, uno de los diarios más importantes de Brasil, informa que sólo en la ciudad de San Pablo se comete el uno por ciento de todos los homicidios del mundo (el sitio de O'Globo requiere registro y sólo está disponible en portugués) uno de esos records delirantes y profundamente dolorosos que marcan para mal a Brasil y a América Latina entre otras razones porque San Pablo NO concentra el uno por ciento de toda la población del mundo, apenas tiene el 0.17 por ciento de la población del mundo.

En todo caso, lo que ha aflorado a últimas fechas es la convicción que lo que sucede en Brasil en la actualidad tine que ver con la actitud del brasileño común y corriente, especialmente el que vive en Río de Janeiro y San Pablo, hacia el crimen.

Estas actitudes de cariocas y paulistas ya ha sido antes el objeto de la atención de distintos intelectuales y académicos brasileños. El caso más conocido, acaso, es el de la laureada cinta y serie de televisión llamadas Cidade des Homens, o Ciudad de Hombres, que narra, justamente, las peripecias de varias familias, especialmente de los más jóvenes de esas familias, cuando tratan de sobrevivir en el ambiente violento y desesperanzador de las favelas (las ciudades perdidas) del norte de Río de Janeiro.

El más reciente debate acerca de la corrupción, el crimen y las bases sociales del crimen en Brasil también tiene alguna relación con el cine, pues fue detonado por el estreno de la cinta Tropa de elite cuyo guión--por cierto--fue escrito por Braúlio Mantovani y José Padilha, quienes escribieron escribiera, hace algunos años, el de la laureada cinta Cidade de Deus, un filme que, en distintos planos, prefigura tanto las situaciones como algunos de los problemas que la cinta y la serie de televisión Cidade de Homens desarrollan con mucho mayor detalle.


En todo caso, lo que resulta particularmente interesante de Tropa de elite, es que es una historia tejida en torno a la visita de Juan Pablo II a Brasil en 1997. En ese contexto, de acuerdo con una sinopsis publicada en el Internet Movie DataBase:

El capitán Nascimento del BOPE (el Batallón de Operaciones Especiales de la Policía de Río) recibe la orden de eliminar los riesgos generados por los narcotraficantes en una peligrosacfavela cerca de donde el papa será hospedado. El capitán Nascimento trata de encontrar unchombre que lo reemplace porque su esposa está embarazada y el trata de renunciar el mando de su unidad y convertirse en un entrenador de los nuevos reclutas.

Mientras tanto, dos amigos idealistas, Neto y Matías, se unen a la Policía Militar esperando convertirse en policías honestos que combatan el crimen. Sin embargo, todo lo que encuentran es corrupción, incompetencia y las estupideces propias de las burocracias en la Policía Militar.

Luego de un serio incidente. en el Morro da Babilônia, deciden unirse al BOPE, por lo que las vidas del capitán Nascimento, de Neto y de Matías se entrelazan a lo largo de los siguientes meses, primero durante el difícil periodo de entrenamiento y, más adelante, en acciones contra los narcotraficantes. Nascimento cree que Neto podría ser su sustituto, pero sus actitudes impulsivas ponen en peligro esa posibilidad. Más adelante, el inteligente Matías parece ser la opción correcta, pero necesita demostrar que tiene el corazón para lograrlo.

Más allá de que las cintas escritas por Mantovani y Padilha son siempre garantía de buena factura, el estreno y el éxito de la cinta detonó en Brasil un intenso debate a propósito de las razones del fracaso de los innumerables programas de cambio en las policías.

Tanto, que el diario O'Globo, aprovechó el éxito de Tropa de elite para promover una discusión intensa acerca de los orígenes de la corrupción en Brasil y uno de los primeros en aceptar la invitación de O'Globo fue el comandante general de la Policía Militar, el coronel Ubiratan Ângelo quien, en un foro organizado por O'Globo señaló--entre otras cosas--que el crimen que afecta a Rio, San Pablo y otras ciudades de Brasil "está exactamente en áreas que la sociedad civil tolera: el juego, el tráfico de drogas y la prostitución".


Señalamientos como éste merecen ser considerados también para casos como los que hemos vivido recientemente en la Ciudad de México y en otras regiones y ciudades del país en las que es obvio que el narcotráfico cuenta con una base de apoyo social y, en ese sentido, lo dicho por el coronel Ângelo parecería trascender la realidad brasileña y ser un reflejo de lo que ocurre en muchas otras ciudades de América Latina.

Algunas preguntas inevitables, sin embargo, son: incluso si aceptamos el argumento del coronel Ângelo, ¿cuáles son las responsabilidades del Estado en una situación así?

¿Hacerse a un lado? ¿asumir que la descomposición social es inevitable, es algo deseado por la sociedad misma? ¿Cuál sería el papel de las organizaciones civiles? ¿Cuál el de las iglesias? ¿Cuál es la relación entre desempeño económico y crimen en ciudades como Río de Janeiro, Ciudad de México o Buenos Aires donde es claro que muchos jóvenes encuentran crecientes dificultades para ganarse la vida de manera honesta?



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domingo, septiembre 30, 2007

Xenofobia por puro deporte...

Si tienen oportunidad de leer el material que la revista Proceso publica este domingo 30 de septiembre, acerca de los corredores kenianos que se encuentran en México, háganlo. (No pongo el vínculo porque el sitio de Internet de Proceso es de paga, así que no tiene mucho caso ponerlo).

El material ofrece el más vívido ejemplo del que yo tenga memoria en la prensa mexicana de
un ejercicio xenófobo y anti-inmigrante del periodismo. Si los editores de Proceso tradujeran el material al inglés y cambiaran o castellanizaran los nombres de los atletas kenianos, podrían lograr que su material se publicara en las revistas, los diarios o los sitios de Internet más xenófobos de Estados Unidos.



Entre otras lindezas, los editores de Proceso califican a los atletas kenyanos residentes en México como invasores y suscriben implícitamente los llamados que atletas, entrenadores y líderes del deporte mexicano hacen para que se apliquen en contra de los kenianos todo tipo de controles que, de aplicarse en Estados Unidos contra los mexicanos residentes allá, harían que la prensa mexicana--Proceso incluido--se rasgaran las vestiduras.

No sólo eso, la publicación ofrece una ventana muy interesante a las expresiones de los atletas, entrenadores y federativos del deporte mexicano quienes no dudan en pedir que se ejerzan controles migratorios y sanitarios al más puro estilo del Minutemen y de otras organizaciones anti-inmigrantes en Estados Unidos.

En uno de los párrafos del material, apostillados irónicamente en cursivas por yo mero, por ejemplo, se dice:

En entrevista con Proceso, Rafael Martínez el también entrenador de los maratonistas mexicanos Juan Luis Barrios y David Galván recuerda que todo atleta "tiene que llevar un aval, una exigencia de las federaciones nacionales, y muchos de los deportistas kenianos están aquí furtivamente, porque también se desconoce su situación migratoria. A muchos se les vence el FM3 y se quedan como inmigrantes (cualquier semejanza con los mexicanos a quienes se les vencen las visas en Estados Unidos y se quedan es pura coincidencia, Nota de RSN). Es un problema serio (lo mismo dicen en Chicago de los mexicanos, Nota de RSN), porque también hay un detalle de salud pública: no sabemos en qué condiciones llegan de África (seguramente traen liendres africanas en los pelos y esas son más peligrosas que las liendres mexicanas, Nota de RSN).
Sin embargo, aclara que "no es una cuestión discriminatoria (¡claro que no! Es puro amor al deporte, lo dicen en el espíritu de Coubertain, Nota de RSN), y menos de racismo (lo mismo dicen en Atlanta de los mexicanos, Nota de RSN), sino de salud pública y de migración" (Ni Tom Tancredo o Lou Dobbs lo hubieran podido decir mejor, Nota de RSN).

La implicación, desde luego, como se hace en Estados Unidos con nuestros paisanos es que los kenianos representan un peligro sanitario y que por ello el Estado mexicano debe proceder con lo que sería el equivalente de las razzias o a los controles migratorios o a como quiera que se les quieran llamar.

Esto me hace preguntarme, al abordar el fenómeno migratorio los mexicanos tenemos derecho a pedir que se respeten los derechos de los mexicanos en Estados Unidos y Canadá pero podemos olvidarnos de los derechos de los residentes extranjeros (documentados o no) que se encuentran en México.

Ante esto, como observador de la realidad mexicana y estadunidense le propongo al señor Martínez que se convierta en asesor del Minutemen. Seguramente apreciarán ahí su insight, (y perdónenme que use un anglicismo pero la congruencia de los atletas y directivos mexicanos hace que todas mis reglas gramaticales y de estilo se caigan por el suelo), además de que al decirlo en español o en un inglés a medias, seguramente hará que los güeritos del Minutemen aplaudan a rabiar sus estupideces.

Como aficionado (quizás demasiado) a todo tipo de deportes pienso además que es patética la actitud de los atletas, entrenadores y federativos mexicanos. ¡Contraten a los kenianos, nacionalícenlos como se hace en el fútbol (con los patéticos resultados del fútbol) y--sobre todo--aprendan de la técnica que les permite correr como lo hacen.

Sino, le propongo a los torpes de la Federación Mexicana de Atletismo (¿ya leyeron las lindezas que Ana Gabriela Guevara opina de ustedes?), de la CODEME, del Comité Olímpico Mexicano, de la Comisión Nacional del Deporte y de todos esos tugurios en los que se mal usan los símbolos patrios para beneficio privado, que al aplicar los controles informen de ellos a la Major League Soccer, para que igualmente impongan controles sobre los futbolistas mexicanos (el Témoc incluido) que van a terminar sus carreras en Estados Unidos y ya encarrerados, que informen también a las Ligas Mayores de Beisbol y a la Unión Europea de Fútbol Asociación, la UEFA, para que igualmente apliquen controles similares sobre los deportistas mexicanos en las ligas europeas.

Frente a esto no me queda más que acordarme de mi paso por la primaria y la secundaria y aquellos versos encendidos de amor por la patria y decir: ¡México, creo en tí!


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miércoles, septiembre 26, 2007

De regreso en México

Bien, pues creo que ya dejé de escribir lo suficiente. La última vez que lo hice todavía estaba en Nueva York, en lo que fue mi segunda estancia en aquella ciudad. En los últimos cuatro meses (junio, julio, agosto, septiembre) me la he pasado aún fuera de la Ciudad de México.

Cerca de dos meses de una experiencia que todavía no logro digerir del todo en Oaxaca, Oaxaca, un lugar al que llegué con muchas expectativas, pero que en realidad resultó una decepción por todo lo lo alto del Cerro del Fortín.

De ahí, medio harto y medio cansado, me fui durante 15 días a Buenos Aires; no cabe duda que a mí se me atoran en el cuello las ciudades chicas, ni qué decir de los pueblos, sean en Nueva Inglaterra o en la Antequera, y prefiero ciudades monstruo como Nueva York, como Buenos Aires o como Ciudad de México.

Indispuesto a quedarme quieto, me fui todavía una semana más al desierto, a Hermosillo, Sonora, donde tenía cuentas pendientes con la vida, que finalmente quedaron saldadas.

Supongo que ya no hay de otra más que quedarse en México y volver a escribir (no sé si cambiarle el nombre a esta bitácora por algo así como México desde dentro) o quedarse en México y no escribir. Opto por lo primero aunque con la idea de que ciertamente no será esto lo único que escriba.

De hecho, por si a alguien le interesa ando pensando en publicar una revista, mensual o bimensual, sólo Dios lo sabe en este momento, en la que pueda invitar a escribir a amigos, enemigos, conocidos y desconocidos. Si alguien que me lea después de tanto tiempo de no haber actualizado México desde fuera le interesa el proyecto, avísenme, quiero ver qué se necesita (además del dinero) para hacerlo y ver de qué manera se resuelve ese primer problema (el dinero).

El triple chasco

En lo que hace a lo que ha pasado en México en los últimos meses ha sido decepcionante, patético desde donde se le quiera ver, asistir a la comedia de equívocos de la expareja presidencial. No cabe duda que, con todos los defectos que se le quisieran ver, las antiguas reglas no escritas de la política mexicana tenían un valor que crece cuando se observa el espectáculo patológico de la megalomanía de los Fox-Sahagún.

¿Qué pensaban que iba a ocurrir cuando pagaron el reportaje en la revista del corazón en la que optaron por hacer pública la verdadera, la única realmente existente Foxilandia? Tengo amigos que han tenido la oportunidad a lo largo de estos años de entrar en contacto con la señora Martha Sahagún. Todos ellos parecen coincidir en que hay dos rasgos que definen la personalidad de esta señora. El primero, me dicen es la ambición. Una ambición sin límites que la hizo particularmente atractiva para un personaje con obvios déficit afectivos como es el caso del señor Vicente Fox.

La otra, me han dicho las tres personas que la conocen y me conocen a mí, es el descuido, el desdén incluso, por ciertas formas y la aspiración--seguramente vinculada con el primer rasgo de personalidad que la describe--a ser ella quien imponga esas reglas.

En esa lógica, lo que la señora Martha Sahagún decidió hacer al publicitar Foxilandia sería congruente con esos dos rasgos de personalidad que la describen. En todo caso, lo que es un hecho es que--como era costumbre a finales de la gestión del inútil de su marido--el tiro les salió por la culata. Fox, pobrecito, sumido en el ené-simo sueño del Prozac y Dios sabe qué otros fármacos, es una desgracia para el panismo, para el catolicismo mexicano y para México en su conjunto.

Para el panismo porque se convierte, de nueva cuenta, en la piedra en el zapato para el actual gobierno que tendrá que renegociar ahora el apoyo de priístas y el silencio de los perredistas para los intentos que hace el actual gobierno para echar a andar algo parecido a un programa de reformas.

Para el catolicismo mexicano porque es un hecho que el primer presidente abiertamente católico en la historia reciente de México resultó ser un chasco. Sólo desde el fanatismo religioso se puede insistir en arropar a un personaje que incluso en las cuestiones más delicadas, más cercanas al catolicismo, no dudó en hacer a un lado un mínimo de prudencia e inteligencia para darle la razón, sin más a su esposa. En ese sentido, lo que hubiera podido ser una oportunidad de primera para llevar a la práctica--entre otras muchas cosas--los principios de la doctrina social de la Iglesia, acabó siendo--como ya decía antes--un chasco.

Finalmente, la tercera dimensión del chasco es la que tiene que ver con el país en su conjunto. Si Fox era el primer presidente democráticamente electo de México, como muchos lo quisieron creer (yo no estaba por cierto entre ellos), el hecho es que el que chasco democrático ha sido terrible. Un gobierno incapaz de ejercer el gasto público que le fue autorizado ¡No porque no contara con los recursos o porque no hubiera necesidades, sino porque no fue capaz simplemente de ejecutar la obra pública! Un gobierno incapaz de ejecutar correctamente la obra pública que efectivamente desarrolló, como lo atestigua ese monumento a la estulticia que es la Biblioteca José Vasconcelos en el Distrito Federal.

En suma, las últimas dos semanas, han sido una suerte de regreso innecesario a los últimos meses de la gestión del pobre Fox (tan mandilón), por eso es que--con todos sus excesos--había algo de sabiduría en aquellas reglas no escritas de la política mexicana que obligaban al expresidente a una suerte de autoexilio y si no, por lo menos, a la prudencia que, con todo lo que se pueda criticar, ha ejercido en los últimos 19 años Miguel de la Madrid.


La reforma electoral

Con todo, hay cosas buenas que vale la pena considerar. Una de las pocas, me parece (y ya sé que voy a estar en la minoría en esto) es la de la reforma electoral que va viento en popa en los congresos de los estados luego de su aprobación en el Congreso de la Unión.

Yo creo que la reforma es positiva por--entre otras--las siguientes razones:
  • Reduce la capacidad de las televisoras para actuar como árbitros oficiosos de la vida pública en el país.
  • No lo hace, por cierto, como las propias televisoras lo han querido hacer a costa de las libertades públicas, sino estableciendo lo que, a mi modo de ver, son sanos controles sobre el desempeño de los medios--especialmente los electrónicos--y sobre la capacidad de los gobernantes y de los partidos políticos para comprar espacios o tiempos en los medios.
  • Obliga a que las campañas políticas transcurran por medios distintos a los que--por ejemplo--el foxismo y el lopezobradorismo hicieron suyos.
  • Limita los márgenes de discrecionalidad que todavía tenían los gobernadores y los congresos de los estados para hacer de las elecciones estatales sus mini-cochineros, algo en lo que panistas, perredistas y priístas se especializaron en los últimos 10 años.
Es cierto, la reforma no es perfecta, pero cumple--a pesar de todos los problemas que se le quieran encontrar--con otro objetivo: acotar el poder de la líder vitalicia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Elba Esther Gordillo. Aquí de nuevo es posible ver la huella de los errores de la administración Fox, pues fueron ellos--los Fox--quienes le apostaron todo a las maquinaciones de la señora Gordillo. Cuando ella fracasó gracias a la torpeza y la irracionalidad igualmente aberrante de Roberto Madrazo, lo que se abrió para ella fue una ventana de oportunidades que no ha dudado en aprovechar al máximo, pero que ahora, gracias a la reforma se cierra por partida doble.

Por una parte, se cierra en la medida que es un hecho que Luis Carlos Ugalde es, ha sido y será un peón de la señora Gordillo; se cierra también por lo que hace a la capacidad que el Partido Nueva Alianza tendrá para seguir actuando--como lo han hecho el Partido Verde Ecologista de México, Convergencia y en menor medida el Partido del Trabajo--como los chantajistas de la política en México.

La reforma, es muy claro, no fue del agrado de las televisoras y éstas han sido muy hábiles para despertar la desconfianza de millones de mexicanos que no dudan en comprar desde los penosos argumentos de sobremesa de personajes como Héctor Aguilar Camín, quien asegura que la reforma va a crear un mercado negro de la publicidad política, un argumento francamente ridículo) hasta la histeria típica de TV-Azteca (Apesta) de calificar la reforma como "chavista".

En todo caso, me parece que lo importante de la reforma es que camina, que los partidos hicieron de lado sus diferencias--muchas veces infantiles--y que en los congresos de los estados la reforma camina y camina bien. Oaxaca, México, Morelos, Zacatecas y Durango ya aprobaron la reforma y sólo en Zacatecas un diputado que es a la vez radiodifusor se opuso a la reforma, del mismo modo en que uno de los senadores priístas por Nuevo León, empleado de los Salinas Pliego, se opuso a la reforma en el Congreso de la Unión.

La reforma fiscal

La decepción más grande, sin embargo, ha venido del lado de la reforma fiscal que se convirtió al poco tiempo de que inició la negociación en una suerte de megamiscelánea fiscal con todos los defectos propios de otras misceláneas fiscales pues en los hechos gira en torno a un aumento a las gasolinas que--efectivamente--les dará mayores recursos a los gobiernos de los estados pero que, al mismo tiempo, tiene todos los efectos perversos de reformas fiscales previas que no resuelven el problema de fondo del país y que todos sabemos que sólo se va a resolver con un aumento significativo a la tasa del IVA y con la eliminación de las absurdas exenciones fiscales que actualmente existen.

De mi viaje por Buenos Aires me quedó esa convicción pues allá se paga una tasa general del 21 por ciento, muy cercana a la del 19 por ciento que se paga en Chile. Gracias a esas tasas más altas de impuesto al valor agregado los gobiernos de Argentina y Chile tienen más recursos a su alcance para resolver muchos de los problemas que afectan a sus países y que son, por lo demás, muy parecidos a los que tenemos en México.

Claro está, el aumento al IVA nadie lo quiere aprobar ahora, pero hay en esta decepción una paradoja histórico-política muy interesante. En 1997, cuando era presidente de México Ernesto Zedillo, él propuso justamente una reforma que hubiera elevado al 15 por ciento el IVA de manera generalizada, sin las exenciones que existen en la actualidad.

En ese entonces el PAN, preso de los excesos de todos conocidos y de las presiones de sus propias tribus, optó por no apoyar el incremento que necesitaba de su apoyo pues ese año el PRI había perdido el control de la Cámara de Diputados. Los panistas optaron por refugiarse en cualquier cantidad de pretextos baladíes y la propuesta de Zedillo murió. El argumento dado por el CEN del PAN en aquel entonces es que no era "políticamente conveniente" ir con el PRI en una reforma de ese tipo.

Los priístas, lógicamente, han correspondido con la misma moneda y, gracias a la suma de perversidades, el país se encuentra sumido en el fango en el que nos encontramos en la actualidad...

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A quienes me escribieron, a quienes me han preguntado qué onda con este espacio, les agradezco mucho. A mis amigos que me siguieron por este medio mientras estaba fuera, les agradezco mucho y espero verlos muy pronto mientras esté aquí en el DF.



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miércoles, marzo 28, 2007

La crisis

No, no se trata de una crisis en México, al menos no por el momento. Se trata de la crisis que vive la economía de Estados Unidos cuyas consecuencias, esas sí, deben poner al gobierno de México en estado de alerta.

Insistir en que el gobierno de Estados Unidos tiene la solución a los problemas de México en la medida que se decida o no a intercambiar seguridad en su frontera con México a cambio de entregar documentos a los millones de paisanos que están aquí sin papeles, no sólo es insistir en ver el mundo como se veía antes de la emergencia de China e India como potenciales industriales y comerciales, es jugar el juego del tío lolo.

Ayer hablaba--supongo que conmigo mismo después de haber dejado de escribir tanto tiempo en este espacio--acerca de los problemas que enfrenta la economía de Estados Unidos como consecuencia de la crisis del mercado inmobiliario.

Hoy, antes de que pudiera tomar un respiro en mis sueños apocalípticos a propósito de las consecuencias de una crisis en Estados Unidos, el New York Times publica dos notas que son como para helarle el espinazo a cualquiera que no sea el señor Arturo Sarukhán, su patrón, el señor Jorge Castañeda, o algunos de sus contactos en la actual administración del gobierno federal.

Y creo que ellos están al margen de ese tipo de sentimientos porque el actual embajador de México en Estados Unidos, el tal Sarukhán, y el malhadado excanciller del gobierno Prozac de Vicente Fox, siguen justamente atenidos a esa idea peregrina según la cual México puede intercambiar seguridad a cambio de migración.

Incluso si no hubiera crisis la idea es, por sí misma, bastante estúpida, pues en los hechos obligaría a México a garantizar a Estados Unidos algo que nadie puede garantizar: que no vaya a ocurrir un ataque en el que los terroristas utilicen a México como paso o base de operaciones.

Pero más allá de ese hecho, la realidad es que la economía de Estados Unidos está entrando en un periodo de crisis mucho más difícil del que los funcionarios de la Casa Blanca, del Banco de la Reserva Federal y de otras instancias quisieran reconocer.

La primera nota del New York Times es un extenso reportaje a propósito de los efectos devastadores que ha tenido sobre la economía local de la Zona Metropolitana de Nueva York el que muchas personas que compraron departamentos o casas en Nueva Jersey, also así como el Naucalpan-Tlalnepantla de Nueva York, no tienen dinero para pagar sus hipotecas y, en consecuencia, los bancos y otros intermediarios financieros están teniendo que enfrentar una situación para la que nadie se había preparado.

No es difícil comprender porqué luego de haber pasado algún tiempo acá en Nueva York. En primer lugar, a pesar del brutal "boom" en el mercado inmobiliario en los últimos ocho o nueve años, los precios de las casas y los departamentos no bajan. Se mantienen contra viento y marea contradiciendo los más elementales supuestos de las "leyes" del mercado que nos dicen que cuando aumenta la oferta los precios tienden a bajar.

Aquí no ocurrió eso. Una casa pequeña en dos pisos en zonas medianamente vivibles del Bronx o de Queens no han bajado de los 250 o 300 mil dólares y departamentos de una o dos recámaras en algunos barrios de Manhattan, Queens y Brooklyn se ubican en niveles similares. Los que conocen los detalles del mercado inmobiliario local dicen que es porque en realidad mucha gente compró pero no para vivir en esos lugares, sino para rentarlos con la esperanza de que el mercado de la renta no sólo no resentiría la crecida en la oferta, sino que incluso se observarían aumentos significativos en las rentas.

El reportaje es devastador por lo que deja ver del funcionamiento de la economía de Estados Unidos que en 2000 se encontraba en un momento de verdadera jauja, pero que para 2005 se encontraba ya en la situación que ahora se hace más evidente gracias a las estupideces cometidas por George Bush y el grupo de fanáticos protestantes que lo acompañan en la Casa Blanca.

El catálogo de estupideces incluye pero no se limita a las guerras en Afghanistán e Irak, los errores en el manejo de la economía, la falta de cualquier tipo de protecciones para hacerle frente a la reconversión industrial que se vivió durante los últimos diez años como consecuencia del ingreso de China e India como potencias industriales y de servicios, todos estos elementos han contribuido a generar una situación que ya es insostenible en muchas ciudades de Estados Unidos.

No sólo eso. El presidente del Banco de la Reserva Federal Ben S. Bernanke, se vio obligado a reconocer este miércoles, al comparecer ante comisiones unidas de las cámaras de Senadores y de Representantes, que las cosas en el mercado inmobiliario están lejos de ser positivas y que los efectos negativos de esta situación se dejarán sentir--todavía más--en el futuro inmediato.

Bernanke no quiso comprometerse (de hecho nunca lo hace) con un pronóstico preciso de la magnitud de la crisis, pero es claro que sus palabras tuvieron un efecto negativo sobre los principales indicadores de los mercados accionarios y de futuros de Estados Unidos que cerraron todos con números rojos.

No sólo eso, el Times trae otra nota a propósito de la manera en que se concentra cada vez más el ingreso en Estados Unidos. Esta situación es la consecuencia lógica, por cierto, de los efectos devastadores de los muchos años de gobiernos inspirados por el mantra de los conservadores locales (en otros ámbitos conocidos como liberales, como los señores del Café Hayek y otros "templos" de esa ideología) según el cual el mejor gobierno es el que se destruye a sí mismo reduciendo impuestos, eliminando programas de educación y salud, privatizando todo lo que esté al alcance de sus manos y, sobre todo, dando subsidios fiscales sin precedentes a los más ricos .

La apuesta de Bush y el círculo de pastores protestantes que lo asesoran era que los más ricos --tan generosos como son--habrían de reinvertir en actividades productivas o ya de perdida habrían de gastar en la economía local el excedente generado por los generosos recortes en los impuestos a los más ricos. Ninguna de las dos hipótesis se cumplieron y el hecho es que la economía de Estados Unidos enfrenta una situación muy seria que sólo los necios insisten en desconocer.

De ahí que aferrarse, como lo hace el gobiernito instalado en Los Pinos, en que la solución a los problemas de México va a venir por el lado de un acuerdo migratorio con Estados Unidos sea uno más de los sueños guajiros con los que los panistas gustan de engañarse a sí mismos ahora que tienen responsabilidades públicas que antes no tenían.



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Finalmente

Cuando y menos donde se esperaba saltó la liebre y ello forzó a que finalmente la política en México pasara de la adulación cachondera con quienes se dicen amenazados por el narco para elevar sus índices de popularidad a algo más interesante y relevante.

La liebre saltó por el lado del gobierno del Distrito Federal. Marcelo Ebrard, desesperado por hacerse de una identidad como político de izquierda (fue mi jefe cuando era un dócil jefe de asesores de Manuel Camacho que a su vez era un dócil alfil de la campaña presidencial de Carlos Salinas de Gortari desde su posición como secretario de Desarrollo Urbano y Ecología), lo llevó a impulsar una innecesaria modificación de distintas leyes y reglamentos en materia de salud en la capital de la República que equivale a una autorización virtualmente sin límites para cometer abortos en nombre de dudosas razones.

Del lado del gobierno federal, desde donde se trató de evitar el conflicto a toda costa, sin embargo, tuvieron que reconocer no sólo la magnitud del reto planteado por el GDF, sino--sobre todo--por la base electoral del panismo que, dejémonos de estupideces y fantasías, es justamente una base que si se movilizó a principios de la década de los ochenta fue justamente por cuestiones como ésta, como la del aborto.

Jorge Serrano Limón podrá ser un líder de cuestionable moral, pues a nadie se le olvidan los dineros que gastó en compra de lencería con cargo a partidas del erario público autorizadas por Luis Pazos, el ciego gurú económico de cientos de miles de mexicanos de clase media, pero el hecho es que es de los pocos que ha logrado construir una base muy activa, muy movilizada y, sobre todo, muy leal al PAN. Eso es algo que a muchos panistas les provoca urticaria porque saben del extremismo del señor Serrano, pero lo que es un hecho es que cuando se trata de movilizar, cuando se trata de aportar votos seguros, votos duros, cuando se trata de respaldar a los gobiernos del PAN, pocos alcanzan la condición de mastín que Serrano tiene.

Los panistas, especialmente en Los Pinos, no querían que les movieran la ficción de la república de mentiritas que se venían imaginando en los últimos meses. Querían evitar a como diera lugar confrontaciones, después de todo no querían deberle más favores a la señora Elba Esther Gordillo y tener que entregarle a cambio más subsecretarías o más empresas paraestatales. Querían que no hubiera broncas con los perredistas. Querían tener contentos a los priístas, querían, pues, que nadie les hiciera olas.

Pero ya sabemos que los perredistas tienen un tacto de elefante ebrio. No pueden evitarlo, está en su código génetico, incluso en el de aquellos que, como Marcelo, vienen de ser fieles soldados del priísmo-salinismo, y fieles a los impulsos del código genético, se lanzaron a la confrontación.

Obsesionados con la mayoría automática que mis poco ilustrados paisanos les han dado en la Ciudad de México desde hace ya casi doce años, creyeron que--como sus padres y abuelos priístas--iban a planchar a una oposición a la que no le iba a quedar de otra que aguantarse. Esa pareció incluso la señal dada desde Los Pinos, cuyo inquilino tímidamente dijo tener una opinión a propósito del aborto pero optó por guardársela (no vaya a ser que se desgaste si la hacía pública) y todo parecía indicar que el gobierno federal, o al menos los secretarios y subsecretarios de Estado que no dependen de la señora Gordillo, iban a seguir la misma lógica: evitar el conflicto, no hacer olas y guardarse--si los tienen--los principios.

No podía ser de otra manera, después de todo a Carlos Castillo Peraza el pronunciarse en contra del uso del condón le costó la ira del actual inquilino de Los Pinos y estuvo a punto de costarle la candidatura a la jefatura de gobierno del Distrito Federal. Lo que sea con tal de no perturbar la paz de las encuestas, era el mantra ya desde 1996.

Pero la fórmula no se sostuvo. Muy por el contrario, como toda comunicación que se precia de serlo, la decisión del perredismo de la capital del país, vino a dividir no a unir a los mexicanos y lo ha hecho para mal. No sólo se autorizará la matanza de miles de no-natos para cumplir con los "principios" de la izquierda que Ebrard quiere representar, sino que--de manera inevitable--se terminó por forzar a la movilización de grupos dentro del PAN que hacía tiempo no se movilizaban.

Para los actuales líderes del PAN es una oportunidad dorada. Finalmente vuelven a tener una razón ideológica para movilizarse y no dependen de las idioteces que Vicente Fox diga entre dosis de Prozac o de las intrigas que su esposa Martita promueva en el tiempo libre que le queda luego de administrarle las muchas dosis de Prozac a Fox. Ni siquiera dependen o tendrán que preocuparse por lo que digan o de dejen de decir los que dicen tener principios e ideas pero se las guardan para que no se les desgasten, la dinámica de la controntación ya está de nuevo aquí.

Como es frecuente en cuestiones políticas, nadie sabe quién será el beneficiario de este nuevo río revuelto, lo que es un hecho es que hay ya un buen número de pescadores listos a tirar sus redes, así como el hecho que la decisión del perredismo "de izquierda" del DF, forzará a una reconfiguración--nadie sabe qué tan amplia--de los acuerdos que le han dado un margen mínimo de viabilidad a la actual administración del gobierno federal.

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Otro asunto que me obliga a salir de mi retiro y volver a escribir (me acabo de recuperar de una brutal enfermedad que acá conocen como flu, como diminutivo de influenza y que me tuvo en la cama por dos semanas con altísimas temperaturas y una diarrea brutal), es que justamente mientras estuve obligado a guardar cama me dí a la tarea de ver televisión como orate.

Una de las cosas que más me llamaron la atención es que en CNN Lou Dobbs, uno de los más importantes anfitriones de los programas de esa cadena, ha llevado su campaña en contra de México a un nuevo nivel. Ya no es sólo la idea de que hay un perverso plan en México para enviar, como su fueran parte de un tour, tantos inmigrantes, documentados e indocumentados, como sea posible a Estados Unidos.

No, ahora las acusaciones se han hecho más intensas e incluyen la de la existencia de un poderoso gobierno en México capaz de poner de rodillas al gobierno de Estados Unidos y forzar--por ejemplo--al arresto y encarcelamiento de dos agentes de la Patrulla Fronteriza acusados de haber disparado en contra de personas--aparentemente mexicanos--en la frontera entre ambos países.

El señor Dobbs se ha lanzado a la cárcel de Mississipi donde están detenidos los dos patrulleros fronterizos y les ha dado el tratamiento de héroes que sus jefes en la Patrulla Fronteriza y el Departamento de Seguridad Interna les negaron. Los presenta como víctimas de una traición de parte de sus jefes que, dóciles como son, hacen lo que quiera que el gobierno de México les ordene hacer.

¡A eso es a lo que yo llamo una imaginación activa y desbordada!

La imaginación de Dobbs, por lo visto, no tiene límites, pero tampoco lo tienen--por lo visto--los desesperados directivos de CNN que están dispuestos a presentar como noticias lo que es claro que son mentiras.

Trsistemente, esta tendencia continuará y se agravará, por cierto, en la medida que las cosas en materia económica de este lado de la frontera no mejoren. La situación--por cierto--es tan mala que hay ciudades enteras, especialmente antiguos centros industriales como Cleveland, Detroit y Cincinati, que han visto crecer el número de familias que han perdido sus hogares. No sólo eso, en las últimas semanas el mercado de las hipotecas sufrió severos reveses cuando algunas de las firmas especializadas en prestar dinero a personas con pobres historiales de crédito empezaron a declararse en quiebra y luego de que DaimlerChrysler decidiera despedir a 13 mil trabajadores en distintas plantas ubicadas, justamente, en esos antiguos centros industriales de Estados Unidos que han visto perder miles y miles de empleos ahora ubicados en China.

Tristemente en México no nos damos por enterados de esta realidad. Insistimos en apostarle todo a la posibilidad de lograr un acuerdo migratorio con Estados Unidos, sin darnos cuenta que en los hechos muchos de los empleos que anteriormente podían considerarse como atractivos para potenciales migrantes han desaparecido del mapa.

No sólo eso, el gobierno federal, preso todavía de la "doctrina" Castañeda en materia de relaciones con Estados Unidos, no logra ver que las condiciones que hacían viable--en la imaginación de Jorge Castañeda y de Arturo Sarukhán--plantear la relación con Estados Unidos en los términos que Castañeda trató de hacer en el contexto de la tragedia nacional que fue el gobierno de Fox (intercambiar seguridad a cambio de empleos para los migrantes) ya no son viables y difícilmente lo serán si el cambio iniciado en 2006 con la derrota de los republicanos culmina en el 2008 con un triunfo de los demócratas en las elecciones presidenciales y legislativas de ese año.



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sábado, enero 27, 2007

Respuesta a Recuerdos del Porvenir

Recuerdos del Porvenir, un cliente frecuente de estos espacios viene a dejar uno de sus tradicionales mensajes provocadores. Ya sabemos que RDP tiene déficit de atención y por eso y porque me permite aclarar y comentar algunas otras cosas relacionadas con el intercambio sostenido con Felipe es que le contesto.

Recuerdos,

Ni que lo fuera a matar por sus ideas o él me fuera a matar por las mías. Lo que teníamos que decir lo hemos dicho. Yo no creo que el diálogo como tal haya terminado, pero sí creo que era inteligente dejar pasar un tiempo antes de continuarle y es por eso que, de mi parte, no voy a atizar el fuego de la irracionalidad o la insensibilidad.

Además, muy mal me vería yo, hablando en este espacio acerca de la necesidad de que las élites políticas del país logren acuerdos por medio del diálogo, si en algo como este tema, el de la liturgia en la Iglesia, yo fuera incapaz de respetar reglas mínimas de discusión.

Toma en cuenta, además, que ni Felipe ni yo somos, en estricto sentido liturgistas o teólogos. Este diálogo ocurrió, si así lo quieres ver, a nivel de bases; quizás medianamente ilustradas en los temas que abordamos, pero a final de cuentas no está en las manos de él o las mías decidir está cuestión de manera puntual y definitiva.

No podía terminar de otra manera, además, porque yo no voy a descalificarlo a él. Descalificó a ratas asquerosas como el tal Marduk y a lobos con piel de oveja como la tal "Martita", Felipe aceptó los que a mí modo de ver eran los errores de fondo que de hecho me llevaron a empezar a escribir sobre este tema que, de otra manera, yo hubiera dejado pasar sin mayor intervención de mi parte.

Creo que tú tienes una cierta atracción morbosa por el conflicto, que quizás tiene que ver con lo que sucede en otros ámbitos de la vida pública en México donde se sigue creyendo que dialogar o, de manera más general, interactuar en el espacio público es el equivalente de jugarse albures (sean los viejos que te jugabas con naipes o los nuevos donde todo es un juego de referencia sexual). En ambos casos sólo una de las partes podía ganar y el que no lo hacía era o porque no es suficientemente diestro, porque no tiene lana (en el caso de los naipes) para seguirle, o porque se "raja".

Yo creo que el diálogo en sociedades modernas no puede ser así. No puedes apostarle al lopezobradorista todo o nada porque, tal y como le está sucediendo a tal Andrés Manuel, te quedas solo.

Si yo, por ejemplo, no reconociera que el manejo de la reforma de Pablo VI no fue el más iluminado (por la tradición profundamente autoritaria de distintas iglesias, cristianas y de otras denominaciones) pues estaría yo jugando el juego del Tío Lolo. Claro que hubo errores de parte de la Santa Sede y por eso es que la reforma enfrentó el tipo de resistencias que enfrenta hasta la fecha.

Yo no creo, sin embargo, que esos errores operativos (e insisto, errores operativos) opaquen la belleza de los textos aprobados por las comisiones creadas por Pablo VI siguiendo las instrucciones del Concilio.

Creo, de igual modo, que muchos de los que buscan el regreso al latín, en realidad son nostálgicos de otras cosas (seguridades, garantías, certezas, etc.) que no tienen nada qué ver con la celebración de la misa en latín. Ellos creen (y no digo que sea el caso de Felipe) que si no hubiera habido reforma a la liturgia no habrían habido las defecciones masivas de presbíteros, de religiosos y religiosas que ocurrieron durante la década de los setenta.

Creen que si Pablo VI no le hubiera movido al atole de la liturgia todo en la cocina del catolicismo hubiera seguido igual, y ese es un error terrible, que desconoce--o se ciega--ante la magnitud no sólo de los cambios sociales ocurridos en Europa (donde las deserciones pegaron más) durante las décadas de los sesenta y setenta, sino que pierden de vista la dinámica de procesos como los que llevaron a la gestación de las así llamadas teologías de la liberación.

Muchos, torpemente--y de nuevo ni digo que sea el caso de Felipe--piensan que el origen las TDLs está justamente en los "errores" del concilio, especialmente en la decisión de reformar la liturgia. Eso es un sueño de opio barato, muy, muy barato. Las dinámicas sociales que explican el surgimiento de las TDLs están presentes en América Latina ya desde finales del siglo XVIII, como corolario de la expulsión y supresión de la Compañía de Jesús de territorios españoles y portugueses. Eso lo puedes ver en muchas de las demandas que defendió originalmente la revuelta campesina que nosotros en México queremos ver como el origen de la Independencia de México.

Sin embargo, cuando analizas el movimiento encabezado por Miguel Hidalgo y Costilla y muchos otros que emergieron en toda América Latina durante los siglos XIX y XX, lo que encuentras es que muchos de los argumentos de las TDLs estaban ya presentes ahí 200 o 100 años atrás.

Lo que fue "radicalmente" distinto durante las décadas de los sesenta, setenta y ochenta, fue el contexto de Guerra Fría en el que esos movimientos emergieron y que llevaron a una doble lectura equivocada. De la Unión Soviética y Cuba que asumían que estaban en condiciones de "domesticar" o de "marxistizar" esos movimientos y aprovecharlos para sus propios intereses y, sobre todo, de Estados Unidos que, preso de la paranoía de la Guerra Fría, se embarcó en las tácticas que todos conocemos.

Personas que se identifican como "tradicionalistas" creen que el retorno a la liturgia de Juan XXIII, a la de Pío X, a la de Pío V o a la de Jesús mismo nos va a regresar a todos a las estructuras sociales y religiosas aparentemente ordenadas que ellos, en su fecunda imaginación, imaginan que existieron antes.

En lo personal me parece que ellos están más cerca de grupos como los amish y los menonitas y otras organizaciones que justamente buscan un "retorno al pasado" de lo que ellos mismos están dispuestos a aceptar.

No sólo eso. Todas las religiones, invariablemente, experimentan este tipo de procesos de "vuelta a los orígenes" que no son sino expresiones de un rechazo al mundo. Un rechazo parcial, pues a final de cuentas es un rechazo litúrgico, no es un rechazo como el que--por ejemplo--los amish o los menonitas vienen desarrollando desde hace 500 años, que implica un rechazo no sólo de lo que ellos veían como excesos de la Iglesia católica, sino también de las estructuras políticas y civiles.

En todo caso, yo insisto en que no se trataba de desollar a Felipe, aunque con el cobarde del tal Marduk no me importaría echarme un trompo nomás por el puro placer de saber quién es la rata cobarde e incongruente.

Incluso contigo Recuerdos, a pesar de algunos de tus excesos verbales, el propósito nunca ha sido ni el de humillarte ni el de desollarte ni nada que se le parezca. El propósito es dialogar de manera inteligente, respetuosa y documentada y, en la medida de lo posible, trato de respetar eso y de siempre documentar lo que digo aquí.



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martes, enero 23, 2007

La paz pacífica

El muy estimado Felipe de Creer en México publicó hace unos días la que él presenta como su respuesta final, por el momento, a mi más reciente intervención en lo que ha sido un muy interesante diálogo a propósito del catolicismo contemporáneo.

Antes de responder, yo quisiera agradecer a Felipe su paciencia. En última instancia él no tenía necesidad de involucrarse en este debate conmigo. Hubiera podido como sucede en muchos otros ámbitos de la vida pública en México, cerrarse a cualquier intercambio y simplemente afirmar su derecho a pensar como él lo hace acerca de la misa y de la Iglesia.

Que su apertura ocurra en una cuestión tan sensible como lo es la religión, uno de los temas que, según algunas tradiciones mexicanas, vale la pena no discutir, es todavía más valioso y digno de encomio. Por eso, no puedo sino agradecerle y expresarle mi reconocimiento y respeto.

Creo, además, que él hace un ejercicio muy valiente de defensa respetuosa de sus convicciones y por eso también le expreso mi reconocimiento y gratitud. No sólo eso, de manera muy inteligente, plantea esta "última" intervención de una manera tal en la que no enfatiza tanto las diferencias, como los puntos en los que es posible llegar a un acuerdo y evitar lo que me parecería más grave a mí, que es la profundización de una división que, objetivamente, fue creada por la manera en que se sacaron adelante las reformas del Concilio Vaticano II.

Creo que el Concilio le probó a la Iglesia que no se puede abrir al diálogo con el mundo sin abrirse al diálogo con los propios miembros de la Iglesia. Ése, me parece, fue el grave error del mecanismo usado por Pablo VI para sacar adelante la reforma. Es una lástima, porque le abrió al papa un flanco dolorosísimo que no se pudo cerrar en vida suya y que ha correspondido a sus sucesores tratar de cerrar.

En este sentido, se puede decir sin temor a equivocarse que el Concilio Vaticano II fue el último grito del viejo autoritarismo que nos afecta como Iglesia y que ciertamente también fue la marca de la casa del Concilio de Trento y del Concilio Vaticano I, celebrado a finales del siglo XIX.

Pablo VI no logró resolver la paradoja de una reforma autoritaria "desde arriba" y la Iglesia ha pagado las consecuencias de ese proceso. Eso no implica, sin embargo, que yo desconozca las bondades de la reforma sacada adelante por Pablo VI. Muy por el contrario, me parece que su genio se deja ver no sólo en la reestructuración de la misa como tal, sino también en el reconocimiento del carácter catequístico de la celebración pública de la eucaristía.

En ese sentido yo sí señaló que la orientación del sacerdote debe ser de frente al pueblo y que ese, junto con el uso de las vernáculas y el enrriquecimiento de la misa con un mayor número de oraciones eucarísticas, prefacios, procesiones y oraciones, fue su gran mérito.

No sólo eso, creo que si la mecánica para instaurar las reformas litúrgicas en los sesenta y setenta fue autoritaria, también y mucho más lo fueron los mecanismos seguidos por Trento y sus secuelas para imponer la uniformidad artificial, esa sí inorgánica pues lo que es natural u orgánico es la variación lingüística, que los defensores del misal de 1962, el aprobado por Juan XXIII, tratan de presentar como una tradición que debería permanecer no sólo inamovible (¡como si antes de Juan XXIII no se hubieran hecho cambios al ritual romano!) sino como intrínsecamente superior a lo que pudiera decirse o hacerse en las vernáculas.

En ese sentido, estimado Felipe, así como respeto y aprecio tu valiente ejercicio de diálogo te digo que a tu lado, mucho más cerca de tí de lo que yo estoy, hay personas (el tal Marduk, la señora que firma como "Martita"), que no dudan en calumniar y ofender a esa Iglesia a la que tú y yo amamos, creo, con todas sus maravillas, contradicciones y bendiciones.

Decir que sólo la misa de Pío V o sólo la de Pío X o sólo la de Juan XXIII son válidas o que sólo esas expresan la riqueza de nuestra tradición es falaz. Y digo esto porque sin importar qué tantas citas de Joseph Ratzinger puedas sacar como parte del esfuerzo que él desarrolló como cardenal de la Iglesia para contraatacar el cisma lefebvrista, sigue siendo un hecho que Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II y Benedicto XVI (hasta el momento), todos ellos, desde que se aprobó el Novus Ordo Missae (NOM), sólo han celebrado con ese ritual.

Y es que aquí es donde, justamente, puedes ver las muchas diferencias entre las actitudes de católicos como yo y personajes como la señora Martita y el tal Marduk que no dudan en decir que el NOM sólo da piedras a los fieles o que sólo la misa de Pío V es válida. Yo en ese sentido lo que me permito decirte, es ten cuidado. Porque yo no tengo mayor problema si resucitan el misal de 1962 siempre y cuando quede claro que va a ser en igualdad de circunstancias con el NOM.

No sólo eso, por cada cita de encomio a la misa en latín y de espaldas al pueblo de algún funcionario de la Santa Sede, hay por lo menos dos que reafirman la autoridad de Pablo VI para sacar la reforma y, sobre todo, que rechazan cualquier misticismo barato a propósito de alguna posible superioridad de la celebración en latín por sobre la que pudiera ocurrir en las vernáculas.

Después de todo, ahora mismo, el NOM coexiste con los rituales de las iglesias orientales. Pero personas como "Martita", Marduk y muchos, en cambio, si desconocen esa estructura de autoridad a la que dicen respetar y que, me queda claro que tú sí respetas y se colocan en lo que es una apostasía.

En ese sentido, también te digo. Analiza los comentarios de la tal Martita. ¿Tú de verdad crees que sólo en latín Dios puede expresarse y manifestarse en la transustanciación? No sólo eso, ve la manera en que lo argumenta, diciendo que Dios necesita de una lengua que no sea hablada por todos los hombres.

Esas son patrañas estimado Felipe, porque en última instancia si el latín en algún momento se convirtió en la lengua dominante en el desarrollo del catolicismo, lo fue justamente por el papel que jugó Roma, el Imperio, en la difusión del cristianismo y la consolidación de la autoridad del papa. Y eso no es una tesis que yo haya cocinado en una madrugada neoyorquina, esa es una de las tesis centrales de la Ciudad de Dios de Agustín de Hipona, padre y doctor de la Iglesia.

Del resto de las argumentaciones sólo lamento que no hayas comprendido el sentido de lo que digo en torno a la mecanización de la celebración de la misa. Eso no es algo que yo crea que sólo afectó a la celebración de la misa en latín (aunque ciertamente creo que era peor) es algo que creo que afecta también a la celebración de la misa en las vernáculas en la actualidad pues los presbíteros en América Latina en general y de manera más específica en México, la experiencia pastoral que tú y yo conocemos mejor, están sobretrabajados, sobrexplotados por nosotros mismos como fieles, me atrevería yo a decir.

Si tú celebras 5 o 6 misas en domingo, como sucede con muchos párrocos en México, no hay manera que llegues a la 4a, 5a o 6a misa completo y capaz de hacer algo más que una repetición mecánica de gestos y palabras. Sobre eso, no hay diferencia si es en español, latín o francés.

El resto de mis ideas quedan ahí. Ojalá que todos los que se han embarcado en la misma empresa que tú tuvieran el valor de confrontarse con quienes no compartimos sus ideas y, sobre todo, ojalá tuvieran tu capacidad para dialogar. Te agradezco mucho la oportunidad y seguramente volveré a caer en tu bitácora a molestarte más adelante.

Ah, y por cierto, los distintos aromas de los inciensos litúrgicos me fascinan. Como ministro de la eucaristía que fui en algún momento de mi vida, un nombre demasiado largo para hablar de un acólito adolescente, me tocaba--entre otras muchas cosas--preparar el incensiario en las celebraciones importantes y, como no había diácono ni concelebrante ni nada que se le parezca en mi parroquia, a mí me tocaba incensar a mi párroco, pues--como tú sabes--nadie, ni el papa, puede inciensarse a sí mismo. No sólo eso, cuando sacábamos al Santísimo en procesión pues era yo quien, yendo adelante de mi párroco, llevaba el incensiario por las calles de mi colonia.

No sólo eso, si te das una vuelta por mi estación de Yahoo radio, te vas a poder dar cuenta que le doy muy altas calificaciones a prácticamente cualquier material de canto gregoriano (en latín, desde luego) que ellos tienen disponible en su programación. Tanto así que varias veces al día puedo escuchar una antífona o un gradual en latín.

No te puedo enseñar mi reproductor de MP3, pero si pudiera verías la cantidad de álbumes de Canto Gregoriano y de distintos tipos de música sacra (barroca, del renacimiento, románica, etc.) que tengo ahí y que no es mas que una muestra de lo que dejé en discos compactos en México, así que--créeme--no sólo no tengo problema con el latín como tal, me gusta mucho la música en latín, pero igualmente me gusta la música sacra en otras lenguas (náhuatl, quechúa, español antiguo, inglés y alemán entre otras).

Saludos


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lunes, enero 15, 2007

Sacrosanctum Concilium


El muy apreciado amigo Felipe ha decidido continuar esta serie. Yo en realidad no sé qué tanto convenga seguirle pues estamos llegando a un punto en el que, me parece, hay poco que podamos aportar el uno al otro.

Jürgen Habermas, uno de los más grandes sociólogos de los siglos XX y XXI señala en varias de sus obras que para que el diálogo ocurra es necesario que las partes involucradas en estos ejercicios estén verdaderamente dispuestas a que la conversación transcurra como un intercambio y no simplemente como una yuxtaposición de monólogos.

En todo caso, deseando que no sea ése el caso en esta situación, quisiera responder aquí a lo dicho por Felipe en su propia bitácora:

Dice Felipe:

«1.- Si bien, no tengo el menor interés en dedicarle letras a la Sociedad de San Pio V ya que resulta irrelevante incluso por su reducida área de influencia, afirmar como lo comentas que su creencia es que “cualquier papa posterior a Pío V debería estar cerrado a cualquier posible cambio a la estructura de la misa” es un error. En sus estatutos puedes leer que ellos celebran la Misa de San Pío V reformada por Clemente VIII, Urbano VIII y San Pío X, aunque aceptan posibles diferencias de opiniones en relación a las demás reformas pre-conciliares.»

Bien, pues creo que este es un punto menor cuando se consideran las posiciones delirantes de la SSPV en lo que hace a desconocer desde Juan XXIII y, supongo que, hasta Benedicto XVI como legítimos papas. Si tú crees que ése es un error mío digno de señalar, lo acepto.

«2.- Afirmas que mi argumentación “desconoce las bondades del procedimiento seguido por el Concilio Vaticano II no sólo para proponer, sino sobre todo para aprobar cambios.” Tu premisa está totalmente erronea pues el Concilio no hizo ningún cambio a la liturgia, solo dió los lineamientos para una evaluación y reforma a la misa. Es un error partir de la base que el misal de Pablo VI es producto directo del Concilio.»

Claro que es un producto directo del Concilio. Me sorprende que digas esto y que incluso más adelante cites a Sancrosanctum Concilium (SC en adelante) cuando es claro que esa constitución, una de las cuatro constituciones apostólicas promulgadas por el Concilio Vaticano II, claramente reconoce, en primer lugar, la necesidad de una reforma y establece claramente el método que debería seguirse, una vez concluido el concilio, para llevar a feliz término la reforma que SC señaló como necesaria.

Sé que entre los tradicionalistas hay todo tipo de versiones acerca de cómo el perverso (podría usar otros mexicanismos más sabrosos) del papa Pablo VI no sólo no cumplió con lo dispuesto por el Concilio, sino que además aceptó, el pobre tontito, traducciones mal hechas del latín a otras lenguas vernáculas. Este argumento asume, como toda teoría de conspiración una serie de elementos que son francamente delirantes. En primer lugar asume una de dos hipótesis básicas.

La primera, defendida por el ala más radical del autodenominado tradicionalismo (la que representan--entre otros--los señores de la SSPV) es que algo pasó entre la muerte de Pío XII y las elecciones de Juan XXIII y Pablo VI, emulando a Pío IX y su Syllabus de errores, condenan al Concilio Vaticano II con el cargo de modernismo y otras linduras como las que puso la señora que rubrica sus materiales como "Hija de la Iglesia" en tu bitácora.

La segunda, defendida por Marcel Lefebvre y otros miembros y dirigentes de la Sociedad de San Pío X es que a Pablo VI sus asesores, la curia y Dios sabe qué otros bichos raros, le dieron gato por liebre, lo entoloacharon y como resultas de eso, nosotros hemos sido puestos en una situación de engaño.

Están otros, desde luego, que no son tan radicales en sus críticas, pero que ciertamente han planteado su insatisfacción con el abandono del latín, pero que--al menos--han tenido la congruencia para reconocer la autoridad de Juan XXIII, Pablo VI y del Concilio. Es el caso, me parece, del Opus Dei.

En todo caso, lo que se asume es que en el fondo o no se entendió lo que el concilio quería o de plano que algunos jijos del maíz nos dieron gato por liebre a tí, a mí, a nuestras familias y a todo el mundo.

En este sentido, yo lo único que podría recomendar es una lectura menos apasionada y más sensata de SC, del Concilio en su conjunto y, sobre todo, de la reforma misma propuesta por Pablo VI. Tristemente, eso parece difícil cuando en tu bitácora hay quienes afirman que Pablo VI, el jijo de toda su tal por cual, prefirió el consejo de los protestantes para darnos una versión lutero-calvinista de la misa.

Frente a esas teorías de conspiración, alentadas por el carácter de la misma estructura de autoridad de la Iglesia católica, yo no puedo hacer más, porque como no hay razones que valgan frente a personajes como la señora que firma como "Martita, Hija de la Iglesia", pues lo único que me queda a mí es darme de topes contra la pared.

Yo entiendo que sospechemos de las autoridades políticas o civiles, pues ellos están en una tarea que no es la de la Iglesia. Entiendo y yo mismo promuevo tanto como puedo la sospecha de las decisiones de la mayoría de las élites económicas, pues estoy convencido que su único interés es el de explotar a personas que no tienen dinero, pero por alguna extraña razón, estúpido que soy, cuando se trata de la Iglesia trato de moderar esos ánimos.

Y ojo, lo hago, como ya lo he dicho en reiteradas ocasiones, no sólo con las cosas que me gustan como la misa en las vernáculas como con las cosas que no me gustan (la negativa de la Iglesia a ordenar mujeres como sacerdotes). Ahí yo también conozco las teorías de conspiración de muchas monjas y feministas en la Iglesia que ven su exclusión del sacerdocio como parte de una conspiración de los sectores más radicales de la Iglesia. Y no las desestimo porque no crea que tengan derecho a ser ordenadas.

Al contrario, te digo que en el muy improbable caso que yo llegara a ser papa, que bueno, la Iglesia tendría que andar verdaderamente muy mal, mi primer acto sería llamar a una monja de cada país del mundo y ordernarla no sólo como diácona o presbítera, sino como obispa. Ese es mi sueño de opio; sé que nunca en mi vida va a ocurrir, pero no creo que Juan Pablo II o Benedicto XVI se opongan a ello porque pudiera haber una conspiración.

Entiendo que hay razones históricas que hacen punto menos que imposible que eso ocurra en mi vida y me conformo, en cambio, con la idea de imaginar a algunas de las monjitas que conozco en México o en Estados Unidos celebrando misa en las catedrales de sus diócesis.

«3.- De nuevo expresas la misma idea a continuación: “Siguiendo tu razonamiento, algo muy malo, muy estúpido o muy no sé qué pasó en el Concilio Vaticano II que los padres conciliares (a lo mejor bajo el influjo de la mota o el alcohol o sometidos a la influencia perniciosa de la conspiración judeo-masónica-jesuítica-bolchevique) echaron por la borda, ignorantes e improvisados como eran, todo el conocimiento acumulado hasta el momento y se sacaron de la manga un ritual que tú, en pleno ejercicio de tu libertad de expresión, descalificas como inferior frente al tridentino”. E insisto, es un importante error decir que los padres conciliares acordaron un nuevo ritual (o “lo sacaron de la manga” en tus palabras). Los padres conciliares no acordaron ningún ritual.»

Pues claro que no. Pero, de nueva cuenta, si lees SC sin querer ver el pelo en la sopa, verás cómo si dejaron muy claro cuál era el procedimiento a seguir y, sobre todo, verás que Pablo VI siguió las recomendaciones. Aquí, de nueva cuenta, el problema no es de teología, de cánones o de otra cosa. Es de confianza. Yo apenas había nacido cuando el concilio se estaba celebrando aún, así que sólo puedo imaginar qué fue lo que pasó, pero prefieron reservarme esa interpretación pues sería--justamente--eso, una interpretación.

«4.- En tu glosa comparativa de los misales preguntas acerca del confiteor: “¿Será ése, el incluir el pecado de omisión otro de los muchos errores del Concilio Vaticano II?”. El error es el mismo, crees que el Novus Ordo se hizo en el CVII. Estás equivocado.»

Pues yo no veo error alguno. Tú crees que Pablo VI se lo sacó de la manga. No sólo eso, le reclamas tú y otros en los distintos grupos de tu movimiento el hecho que haya nombrado una comisión para estudiar las reformas que iba a proponer. Es decir, que si no hubiera nombrado la comisión (pues es ahí donde según algunos de tus colegas se metieron los protestantes) y se lo hubiera sacado efectivamente de la manga de la sotana o de abajo de la mitra (o de la triple corona, pues él fue el último en usarla) entonces todo habría estado bien. ¡Qué paradoja!

«5.- De nuevo, al mencionar el cambio de orden del Kyrie y del Gloria preguntas: “¿Tú crees que los padres conciliares y Pablo VI lo hicieron como parte de otro arranque de furia, de ignorancia, de insensatez?”. Mismo error ya señalado.»

No hay tal error, Felipe... No voy a reproducir la totalidad de SC, tú y quien quiera que desee leerla puede encontrar el texto, además del vínculo ya referido párrafos arriba, en los siguientes sitios:
También se encuentran muchas ediciones en libros publicados en México, España y Argentina y la Biblioteca de Autores Cristianos, la venerable BAC, creo que incluso tiene una edición bilingüe latín-español revisada por la Conferencia del Episcopado de España.

«6.- “Es cierto, no se indica en la versión aprobada por el Concilio Vaticano II tan frecuentemente el uso de la señal de la cruz”. De nuevo, el CVII no aprobó ningún misal.»

Idem.

Luego haces los que tú señalas como tus «comentarios personales:»

«A mi me parece que pierdes de vista lo escencial. La verdera diferencia entre lo hecho por el Sacerdote del Video y lo dicho por Marduk es que el primero es un ministro consagrado y responsable de las almas de sus fieles y el segundo no y también en que el primero es un representante de la Iglesia y que el segundo nisiquiera está en comunión con ella. No es lo mismo una blasfemia de un sacerdote católico en la misa que las conocidas herejías de un protestante.»

Yo no sé quién sea el tal Marduk. A mí me gustaría nominarlo para el Óscar al espíritu chocarrero de nuestras bitácoras. Quizás tú lo conoces. Yo no sé quién sea ese tipo, ni lo puedo calificar de protestante ni lo conozco ni sé qué onda con ese tipo.

Ahora bien, incluso sabiendo--como dices tú--que es hereje y protestante (lo que me parece difícil de comprender pues él defiende a la misa de Pío V como la única válida), yo sigo creyendo que el cura Halloween ciertamente cometió un error que, de cualquier modo, no es equivalente o cercano a lo dicho por el tal Marduk y mucho menos tiene el tono de linchamiento que algunas de las opiniones expresadas en esa entrada de tu bitácora tiene. Ahora que lo pienso capaz que el tal Marduk es la rata cochambrosa y pocha que viene a dejar mensajes (¡posts según él!) de manera anónima.

«2.- Hablas de un argumento que “pretende colocar a Trento como una especie de cúspide del desarrollo del pensamiento teológico del catolicismo y a cualquier concilio posterior como una capirotada que no tiene ni el derecho (en términos puramente canónicos) ni la asistencia (en términos puramente teológicos) del Espíritu Santo al proponer o desarrollar cambios en la estructura de las celebraciones litúrgicas de la Iglesia.” y que por algún motivo escribes que yo y “otros que se autoidentifican como “tradicionalistas” (…) hacen acerca de la Tradición”. Te pido directamente que me indiques la cita donde afirmo eso o que te retractes de asignarme la autoría de esa argumentación.»

Yo no estoy hablando de tí cuando hago esa afirmación. Si te fijas bien en los párrafos precedentes estoy hablando del tal Marduk, quien también habla en nombre de la Tradición y es que ése es justamente el problema cuando se habla desde la Tradición porque, desde luego, yo también hablo desde la Tradición, pero yo lo hago con todas sus consecuencias. Aceptando lo que me gusta de ella y lo que no me gusta y sin sumir a nadie en las arenas movedizas del sospechosismo, del conspiracionismo que afecta a muchos que insisten en ver al Novus Ordo Missae como una suerte de traición y/o ruptura con la Tradición, algo que sólo provoca confusión y dolor a la Iglesia.

«Como ya te he mencionado en mis anteriores respuestas, yo he incluso hablado de la coherencia entre ambos concilios, tu eres el que retomas la dicotomía entre Trento y el Vaticano II, en principio porque erroneamente crees que el Novus Ordo es un texto conciliar y segundo porque, literalmente en tus palabras muestras una visión negativa de Trento como un concilio destructor. Este recelo hacia trento me parece un dato muy reelevante a tener en cuenta.»

Pues sólo lo hay en la medida que de parte de los así llamados tradicionalistas se insiste en negar el derecho del Concilio a expresarse a favor de la reforma de la liturgia (como lo hace en SC), de S.S. Pablo VI a conducir, conforme al mandato y las instrucciones dadas por SC, la reforma de la liturgia y de las conferencias nacionales de obispos de elaborar, de nuevo de acuerdo con lo dispuesto por SC, las adaptaciones y las traducciones.

El problema es que en el fondo lo que no se acepta es la autoridad de S.S. Pablo VI. Esa es la causa, esa es la etiología, ese es el origen de toda esta y de muchas otras discusiones. Que se ve el cambio en la disposición física del oficiante como la gran traición.

«3.- Dices: “el hecho mismo que ustedes insistan en calificarse como tradicionalistas, con o sin el vínculo con Lefebvre, es un recurso retórico para colocarnos a quienes no compartimos sus puntos de vista, fuera de la tradición de la Iglesia, una excomunión velada,” ¿Perdón? No entiendo ¿acaso me has leído decirle a alguien que está fuera de la Iglesia por no estar deacuerdo conmigo? Creo que desvarías con el hecho de que los que compartamos el interés por retomar con mayor fuerza elementos de la tradición (el uso del latín y el antiguo ritual, por ejemplo clásico) nos podamos referir como tradicionalistas. En tu lògica los carismáticos ya nos excomulgaron a todos los demás.»

Claro, esa es justamente la bronca de hablar desde esas posiciones de privilegio. Le has dado al clavo. Cada que alguien se presenta como el "auténtico" de esto o el "verdadero" de esto lo que se hace es una operación lógica por medio de la cual ocurren dos procesos. En un primer momento se crea una diferenciación, una distinción, que puede ser real o falsa y en segundo lugar se afirma a la nuestra como la única posición legítima.

Es por eso que Niklas Luhmann, otro sociólogo alemán fallecido hace unos cuantos años, dice en algún texto que quien comunica algo divide, no une. Si yo digo que la laptop en la que escribo estas disparatadas líneas es de color blanco, no sólo comunico que es de color blanco, digo que no es negra, ni azul, ni verde, ni anaranjada. Si yo digo que yo represento la legítima posición en el tema X estoy implícitamente diciendo que quienes no comparten mi visión del mundo tienen una posición ilegítima.

Es por eso que yo tengo mucho cuidado de hablar en esos términos, porque justamente ocurre lo que tú señalas en el caso de los carismáticos, tanto los que están dentro de la Iglesia como los que han roto con ésta. En el caso de ellos es incluso más grave, pues alegan--como tú bien sabes--iluminación directa del Espíritu Santo, lo cual--para un espíritu atormentado y desconfiado como el mío--es todavía más difícil de asimilar.

«4.- Por si te parece insolente, descabellado, infundado o ignorante diferenciar el desarrollo orgánico de las diferentes liturgias o bien, un capricho de alguno de nosotros; sería interesante que también ponderaras la opinión del secretario de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Cardenal Malcolm Ranjith, cuando afirma: “Sea en el proceso de reforma precedente al Concilio, sea después, como el Concilio mismo preveía el cambio en materia litúrgica devería emerger orgánicamente y no en un modo precipitado. Mas desafortunadamente no todo ha andado en ese sentido” (”Sia in quel processo di riforma antecedente al Concilio, sia dopo, come lo stesso Concilio voleva, i cambiamenti in materia liturgica dovevano emergere organicamente e non in modo precipitoso. Ma purtroppo non tutto è andato in quel senso.”) (Discurso de Malcom Ranjith en la presentación del libro “Rivolti al Signore” 27/04/2006)»

Claro, y este señor Ranjith lo que implícitamente señala es que el cambio ocurrió de manera precipitada. De nuevo, a patear la autoridad de Pablo VI. Y ojo, me tiene sin cuidado que use un solio cardenalicio. Lefebvre fue padre conciliar y eso no lo eximió del error.

«Yo no desconozco las bondades del CVII ni le doy de bofetadas a ninguna conferencia episcopal, faltaba más. Y si insito en que el ritual preconciliar expresa mejor el proceso de evolución orgánica de la Tradición es porque dicho ritual no surgió de ningún “comité técnico” ni lo formuló algún consejo de liturgistas ni se extendió en base a la prohibición de un misal precedente.»

Pues insistes pero no ofreces ningún criterio. Yo eso es lo que quisiera que explicaras cuáles son los esteroides o el antibiótico que hace al Novus Ordo Missae insufrible.

No sólo eso. Ese párrafo expresa muy bien la contradicción de quienes insisten en este asunto. Por un lado desconocen en los hechos, más allá de formulismos y eufemismos, pues, la autoridad de Pablo VI para decidir en esta y otras materias que son de su competencia. Le reclaman que haya introducido la reforma apoyándose en una comisión y si no se hubiera apoyado, como lo hizo, en una comisión de todos modos se lo criticarían.

Esta situación me recuerda un chiste que mi padre solía contarnos a mi hermano y a mí acerca de un padre de familia español que cuando estaba a punto de morir reunía a sus hijos y les decía:
--Hijos, estoy a punto de morir. Les quiero pedir que cumplan mi última voluntad.
Los hijos, comedidos como eran, le dicen:
--Claro, padre, desde luego que cumpliremos con su última voluntad.
A lo que él responde en el tono más grave que la situación ameritaba:
--Les pido que si me muero en Madrid, me entierren en Barcelona. De igual modo, les pido que si me muero en Barcelona, que me entierren en Madrid.
Los hijos se quedaron atónitos, sin saber en principio qué responder, hasta que uno de ellos le pregunta a su padre:
--Y ¿por qué quiere eso padre?
--Pues por joder...

Así está la situación de Pablo VI, malo si consultaba y malo si no consultaba. De lo que se trataba era de negar la posibilidad misma del cambio.

«El desarrollo del ritual preconciliar se traza desde el siglo V hasta pasados la mitad del XX, cuando la mayoría de los obispos prohiben su uso.»

Claro, efectivamente lo prohiben. Pero, de nueva cuenta, tú te niegas a ver razón alguna en su decisión y lo que es más, hay quienes, como el tal Marduk, insisten en ver ese como el acto arbitrario de un ministerio público borracho que te mete al tambo nomás porque le caíste mal. No sólo eso, pierdes de vista que Trento fue tan o más agresivo en ese sentido que el Vaticano II-Novus Ordo Missae. El rito mozárabe sobrevivió, en unas cuantas parroquias de España, siempre sometido a todo tipo de presiones. El rito irlandés no sobrevivió, y así pasó con muchos otros ritos.

Espero que ya haya establecido el vínculo, si sigues creyendo que no lo hay y que, de nueva cuenta, Pablo VI se sacó de la manga la reforma y les pintó un violín a los padres conciliares, pues ni modo, ya no puedo hacer más por convencerte. Sólo recuerda que de todos los padres conciliares sólo Lefebvre se llamó traicionado por la reforma litúrgica.

«Lo anterior es una objetiva e innegable expresión del desarrollo litúrgico orgánico. Y que para clarificar si organico se refiere a algun antibiótico u hormona, como repetídamente durante tu escrito infieres al término. Me gustaría remitirte a la Constitución Dogmática Sacrosanctum Concilium del mismísimo Vaticano II, que en su número 23 lo define:
“No se introduzcan innovaciones si no lo exige una utilidad verdadera y cierta de la Iglesia, y sólo después de haber tenido la precaución de que las nuevas formas se desarrollen, por decirlo así, orgánicamente a partir de las ya existentes”»

Claro y ese es el punto, el de la "utilidad verdadera y cierta de la Iglesia" y cómo decides en torno a esas cuestiones. Toma en cuenta que SC nos ata de manos a los fieles, pues en su numeral 22 considera que las decisiones en este sentido son de la competencia exclusiva de la jerarquía. No es la mejor de las soluciones, a mi modo de ver, pero tampoco me parece descabellado y, sobre todo, entiendo el porqué y acepto el método seguido por Pablo VI para realizar la reforma.

«Y por favor no confundamos las liturgias pre y post conciliares con los concilio de Trento y Vaticano II, no es el mismo debate ni las mismas argumentaciones.»

Oh, esa es una distinción que resulta muy difícil de hacer, entre otras razones porque no te puedes explicar Trento sin su correspondiente consecuencia, la uniformidad forzada que destruyó la mayoría de los ritos pre-existentes en la Iglesia. Yo igualmente entiendo las razones pastorales, eclesiológicas y políticas que obligaron a Trento a actuar así y me parece que en su momento, dadas las condiciones y el altísimo riesgo de una fragmentación mayor en la Iglesia a la introducida por las separaciones de luteranos, calvinistas, anglicanos y anabaptistas, era una medida sensata.

No sólo eso, servía bien al propósito de distinguir los órdenes secular y religioso y le garantizaba a la Iglesia un ámbito de autonomía que de otro modo era difícil de conseguir.

El problema es que ninguna de esas razones, que en su momento fueron perfectamente válidas, para imponer un ritual único en latín existían ya no dijéramos en la década de los sesenta del siglo XX. Ya no existen en la actualidad, en las primeras décadas del siglo XXI.

El vilipendiado Vaticano II y su correspondiente reforma litúrgica (lee, si puedes, con calma y sin sesgos SC) se enfrentaba a una situación radicalmente distinta en la que el riesgo ya no era el de la creación de iglesias nacionales como lo intentaron los reyes de Francia y en menor medida los reyes de España y Portugal, buscando un estatuto semejante al del rey de Gran Bretaña como patrono (que es decir patrón) de la Iglesia.

Trento fue muy bueno para evitar ese tipo de situación y, sobre todo, para reafirmar la autoridad del papa. Pero, de nuevo, las condiciones sociopolíticas en las que se convoca al Vaticano II eran completamente distintas y merecían (y ahí está de nuevo SC como prueba) una reforma de la liturgia que considerara las siguientes condiciones:
  1. Conservar la tradición
  2. Abrir, con todo, el camino a un progreso legítimo
El concilio pidió de manera expresa (de nuevo SC no. 22) "una concienzuda investigación teológica, histórica y pastoral, acerca de cada una de las partes que se han de revisar". Yo te hago, en este sentido, una pregunta muy puntual que espero que respondas, ¿tú de verdad crees que Pablo VI desoyó o desobedeció al Concilio?

Luego dice:
"Téngase en cuenta, además, no sólo las leyes generales de la estructura y mentalidad litúrgicas, sino también la experiencia adquirida con la reforma litúrgica y con los indultos concedidos en diversos lugares."

Aquí el Concilio estaba hablando de distintas experiencias que venían ocurriendo ya desde tiempos de Pío XII en materia de reforma de prácticas distintas a la misa, como el caso de los sacramentales (imposición de óleos por razones distintas a la extremaunción, aspersión de los fieles con agua bendita, uso de panes benditos que no consagrados, como se usan hasta la fecha en el centro de México, la ceniza usada durante el Miércoles de Ceniza, etc.) así como las experiencias acumuladas por la Acción Católica a escala mundial y por movimientos como el Movimiento por un Mundo Mejor, en los que se aplicaron--ya desde los cincuenta--nuevas formas de oración con los fieles que se tomaron en cuenta para la reforma pedida por el Concilio.

"Por último, no se introduzcan innovaciones si no lo exige una utilidad verdadera y cierta de la Iglesia, y sólo después de haber tenido la precaución de que las nuevas formas se desarrollen, por decirlo así, orgánicamente a partir de las ya existentes. En cuanto sea posible evítense las diferencias notables de ritos entre territorios contiguos."

Aquí es donde está el quid, el problema central de esta discusión. Pues es claro que tú y yo tenemos concepciones distintas de la "utilidad verdadera y cierta de la Iglesia"; para mí la función clave, en todo momento, de la Iglesia es catequística, madre y maestra decía Juan XXIII y, en ese sentido, la celebración de la misa adquirió un sentido adicional al que ya tenía y que, con el debido respeto para tí y sin tanto respeto para especies como el tal Marduk, creo que nada tiene que ver con el latín, pues la consagración de las especies sagradas, su transustanciación, el momento clave de la celebración eucarística ha ocurrido en la Iglesia desde hace 20 siglos en distintos lenguajes y no sólo en latín.

No sólo eso, el CVII, consciente ya de los efectos de la ahora llamada globalización advertía la necesidad de preservar una cierta uniformidad en cuanto a la celebración del ritual. Eso lo logró el concilio con lo que ciertamente puede ser visto como una imposición que envió el ritual tridentino, como el misal de mi abuela, a los estantes.

«5.- Valoro mucho el ejericio ilustrativo que haces al comparar los misales preconciliares y postconciliares. Sin embargo extrañamente pasaste de lado los 2 cambios más evidentes en el Novus Ordo: El abandono del Latín y la reorientación del altar y del sacerdote, ahora enfrentando a los fieles (versus populum).»

Pues claro porque para mí esos no constituyen cambios sustantivos. Por eso dije bien claro al principio de esta discusión que Jesús no hablaba latín (que no Latín) y si Él celebró en una lengua distinta al latín y nunca dijo que debíamos celebrar en esa lengua no entiendo porqué lo hemos de hacer. Y sí, es cierto, no es sola scriptura, es scriptura, traditio, concilia et potestas (escritura, tradición, concilios y autoridad) pero scriptura tiene primacía, además de que hay iglesias, en y sin comunión con Roma (como las distintas ramas de la Iglesia copta como un posible ejemplo), que celebran desde hace varios cientos de años en sus lenguas vernáculas sin que ello plantee problemas en cuanto a la validez de sus sacramentos o la sucesión apostólica que les asiste.

«Estos dos cambios no son nada menores y si contienen importantes transfondos teológicos. Además el primero contradice la letra textual del Concilio Vaticano que tanto dices defender y el segundo nisiquiera fue contemplado por los padres conciliares.»

Claro que fue contemplado por los padres conciliares y lo dejaron en manos de Pablo VI, por obra del Espíritu Santo, obispo de Roma, supremo pontífice, heredero del trono de Pedro y vicario de Cristo. ¿O no es el papa todo eso, Felipe?

«La eliminación del Latín es la muestra de que en el Novus Ordo celebrado en nuestras parroquias la visión imperante es que la liturgia es un evento primordialmente pastoral, muchas veces visto como la celebración de la identidad de la pequeña comunidad. De hecho, si nos basamos en tus propios comentarios, las únicas ventajas que concluyes del Novus Ordo, serían las pastorales y las de la variedad de opciones para celebrar. Una visión muy pragmática y racionalista sobre la principal celebraciín del Misterio Pascual.»

No son sólo pastorales en sí. Son catequísticas. El Novus Ordo, bien celebrado, ofrece una catequesis riquísima en cada misa sin necesidad siquiera de predicación. El problema, que tú eludes por cierto, es el de la mecanización de las celebraciones, pre y post-Vaticano II.

«La orientación Versus Populum también cambia la acentuación del sentido de la celebración eucarística. No es necesaria mucha reflexión para darnos cuenta que se enfoca en rememorar lo sucedido en la última cena.»

Pues claro y yo me pregunto, ¿cómo crees que Jesús la celebró? ¿De espaldas a sus apóstoles? Ni siquiera al jijo del maíz de Judas Iscariote Jesús le dió la espalda. ¿O qué? ¿No has visto cómo celebran los judíos el seder?

«Y lo anterior sin tomar en cuenta el apoyo que a esta nueva acentuación le ha dado la remoción del Santísimo Sacramento del lugar central del templo hacia capillas laterales o exteriores, la progresiva eliminación de los crucufijos en los templos y el nuevo arte “cósmico” predominante en donde frecuentemente Jesús “envía sus rayos” hacia los fieles que domingo a domingo van a pedir y recibir algo de apoyo para el resto de la semana.»

La remoción del sagrario de los templos se hizo para evitar la falta de respeto sistemática a Éste. Yo no sé si tú has trabajado alguna vez en un templo ayudando, por ejemplo, a instalar iluminación o flores o cualquier tipo de ornamento para celebraciones de cualquier tipo. Al remover el sagrario a capillas laterales se busca evitar que las personas que cruzan la nave o el altar por alguna otra razón falten al respeto al Santísimo.

Lo del arte cósmico que te molesta tanto a tí, pues mira, es más difícil para mí de comprender. Como yo soy un chilango que, con la excepción de Hermosillo, Sonora, viaja poco al norte de México. Yo más bien estoy acostumbrado a asistir a misa en templos construidos entre los siglos XV y XIX. Quizás en el norte donde tú vives haya más templos "modernos", pero incluso en ese caso yo no me rasgo las vestiduras.

Yo no puedo creer que el Espíritu Santo haya dejado de iluminar a los artistas, del mismo modo que no puedo creer que haya dejado de iluminar a los obispos, a los papas, hasta a sociólogos pecadores e indignos de ser católicos como yo. Si yo creyera eso, pues mejor me doy un tiro pues entonces estaría creyendo que Jesús nos abandonó. ¿No dice Él en la Escritura, antes de despedirse de sus discípulos que va a estar con nosotros hasta el final del tiempo? ¿No nos dice que va a enviar al Espíritu (Santo) a acompañarnos?

Bueno, pues como yo quizás en lo único que creo, siendo un exmuchas cosas es en la Iglesia, en esas y en otras palabras, creo que el Espíritu ilumina a los artistas y arquitectos cuando tienen la oportunidad de construir una obra o pintar una obra de carácter religioso.

Creo que, en ese sentido, tu problema no es con el concilio sino con el mundo en general y con la idea de que tendríamos que seguir construyendo templos de la misma manera que se hacía no sé en qué periodo, porque la antigüedad, aunque se nos presente a nosotros así, no es una unidad monolítica. Muy por el contrario. Si tú recorres Europa te vas a encontrar desde las catacumbas romanas hasta el arte religioso de Gaudí en España pasando por el románico, el gótico, el barroco, el neoclásico y otros estilos que ahora, a las 2:58 de una fría madrugada de Nueva York escapan a mi memoria.

En todo caso, tengo claro que, por ejemplo, las representaciones de lo religioso han variado. Afortunadamente no es lo mismo un mosaico en una catacumba romana que una obra pintada o esculpida por qué se yo alguno de los maestros del renacimiento italiano.

No sólo eso. Hay ejemplos de templos construidos en el siglo XX que me parecen muy bellos y que cumplen sus funciones de mejor manera que templos construidos en otras épocas. Eso, sin embargo, es una discusión que compete a otros ámbitos y acaso otros espacios.

«6.- Yo no digo que en la liturgia preconciliar todo era perfecto, claro que no, pero tampoco puedo afirmar que la única participación válida en la misa es el leer y contestar y volver a leer y volver a contestar. No deberíamos de menospreciar la participación de aquellas viejecitas que durante la misa se arrobaban en silencio o rezando el rosario.»

Yo no las menosprecio, pero es claro que tú no puedes hacer dos cosas al mismo tiempo. No puedes estar en misa en una lengua completamente ajena y rezando el rosario. Eso no era culpa de ellas. Tiene que ver, de nueva cuenta, con ese factor que tú simplemente no consideras en tus respuestas que es el de la mecanización no sólo de la misa en latín (que ocurría), sino también de la misa en español o en cualquier vernácula. Cuando los presbíteros dicen misa a la carrera pues tienen que hacerla de hombres-orquesta en sus parroquias es prácticamente imposible que, por ejemplo, usen la primera o la cuarta oración eucarística.

Los fieles no podemos sino ver cómo se montan en la motocicleta de la segunda o la tercera oraciones eucarísticas que, siendo bellas, son breves y se prestan justamente a esta mecanización de la que vengo hablando. A que no haya la capacidad para ofrecer una misa más pausada, más espiritual.

No sólo eso, yo sí creo que no tiene sentido ir a una misa sin participar. Ser un cuerpo tibio más, incapaz de comprender lo que ocurre y por qué ocurre. Eso exige un compromiso constante tanto del celebrante principal, el presbítero u obispo, como de quienes asistimos a la celebración eucarística.

Y esto es así porque dime, ¿qué sentido tendría ir a confesarse si yo me confieso en alemán con un cura que no habla ese idioma? Y ahí te recuerdo que los siete sacramentos están en igualdad de condiciones como medios perfectos que Dios nos ha dado para acercanos a él. En todos, incluso en la extremaunción, la participación del fiel es muy importante. Ni qué decir de sacramentos como el matrimonio y el orden sacerdotal y de sus respectivos rituales que justamente exigen un mayor involucramiento de quienes participan de ellos en una condición distinta a la del celebrante que preside.

«Después de todo lo anterior puedo inferir que la situación liturgica actual, independientemente de como hemos llegado hasta esto, nos está confundiendo y distrayendo de los dos elementos primarios de la liturgia:»
«I.- La liturgia es una celebración para Dios, no una celebración de la comunidad misma.»
«II.- La liturgia es la renovación del Sacrificio que Cristo hizo al Padre, derramando su sangre para muchos.»

Pues sí, pero es una celebración que es comunitaria por naturaleza, en la que los dones de la misa, el cuerpo y la sangre de Dios, nos son dadas como parte de una experiencia mística. Es por eso que ya el propio Pío XII había puesto límites a la celebración de las así llamadas "misas sin el pueblo" que todavía subsisten en los "nuevos" (¡Dios estamos hablando de ya casi 40 años!) ordenamientos, pero que--al menos en la Arquidiócesis de México--fueron desalentadas tanto por Miguel Darío Miranda como por Ernesto Corripio Ahumada.

«Nuevamente te agradezco tu tiempo e interés. De estas discusiones no pueden salir sino cosas buenas y un par de desveladas. Pidámosle a Dios que nos bendiga.»

Sí, pidámosle y te digo que el interés subsistirá, me tienes aquí escribiendo a las tres de la mañana con 15 minutos, así que puedes estar seguro que subsistirá...


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viernes, enero 12, 2007

¿No hay salvación fuera del latín?

Hago los que espero sean dos comentarios finales, muy extensos, en torno a la discusión que venimos sosteniendo Felipe, otros internautas y yo en torno a los rituales de celebración de la misa en la Iglesia católica.

En primer lugar, agradezco mucho la paciencia de Felipe. Sé que hay en mí una vena intolerante que fácilmente aflora y entiendo que quizás para él lo hecho por el cura estadunidense del Halloween sea mucho más agresivo que lo dicho por el tal Marduk.

Yo en ese sentido me permito decirle a Felipe esto. Creo que la diferencia fundamental entre lo dicho por Marduk y lo hecho por el cura de marras, es que el cura de marras no pretende descalificar a quienes no celebren la misa como él. Lo suyo ciertamente puede ser visto como error técnico o incluso de propósito en lo que hace a la preparación y la celebración del sacrificio en sí mismo, pero al menos en el video que tú subiste no hay momento alguno en el que él diga que sólo la misa celebrada como él la celebra es válida y eso es lo que el tal Marduk dijo.

Brutalidad

En el caso de Marduk y quienes piensan como él, me parece que es un acto brutal en al menos dos sentidos. En uno, de soberbia, pues asume que sólo esa forma de celebración es válida, lo cual es una estupidez desde un punto de vista canónico y, de nueva cuenta, resulta más grosero cuando se argumenta así desde "la Tradición".

Es también un acto de cerrazón incluso a los cambios introducidos por Pío X y por Juan XXIII. No sólo eso, es una afirmación que conecta de manera meridiana con las que los sedevacantistas de la Sociedad de San Pío V, el ala más radical del tradicionalismo, hacen a propósito de la misa y de la Iglesia.

Para ellos, el Espíritu Santo dejó de iluminar a la Iglesia Católica al término del Concilio de Trento (de nuevo el argumento demencial de Solum Concilium) y cualquier papa posterior a Pío V debería estar cerrado a cualquier posible cambio en la estructura de la misa.

Eso, de nueva cuenta, coloca o pretende colocar a Trento como una especie de cúspide del desarrollo del pensamiento teológico del catolicismo y a cualquier concilio posterior como una capirotada que no tiene ni el derecho (en términos puramente canónicos) ni la asistencia (en términos puramente teológicos) del Espíritu Santo al proponer o desarrollar cambios en la estructura de las celebraciones litúrgicas de la Iglesia.

Ambas posiciones son absurdas y contradicen (de nueva cuenta) el argumento que tú y otros que se autoidentifican como "tradicionalistas" (y ojo, ese mismo título usaban los lefebvristas en los setenta y ochenta) hacen acerca de la Tradición, la sucesión apostólica y un largo etcétera de criterios canónicos, eclesiológicos y escriturísticos que no viene al caso referir aquí.

No sólo eso, el hecho mismo que ustedes insistan en calificarse como tradicionalistas, con o sin el vínculo con Lefebvre, es un recurso retórico para colocarnos a quienes no compartimos sus puntos de vista, fuera de la tradición de la Iglesia, una excomunión velada, pero excomunión al fin.

Finalmente, y entiendo que no hay modo de cambiar tu punto de vista en eso, de modo que renuncio de antemano a entablar en torno a eso cualquier tipo de diálogo, me parece que no tiene sentido argumentar--de nueva cuenta--que

el rito preconciliar expresa mejor la teología sacrifical de la Iglesia y el proceso de evolución organica de la Tradición.

Esa es una afirmación, de nueva cuenta, hecha a vuelapluma, que desconoce las bondades del procedimiento seguido por el Concilio Vaticano II no sólo para proponer, sino sobre todo para aprobar cambios. Es una afirmación que, además, le da una bofetada a las cientos de conferencias episcopales de todo el mundo que de manera autónoma y con mucho cariño, cuidado y serenidad desarrollaron las traducciones de los textos a las lenguas vernáculas.

Influencias

Siguiendo tu razonamiento, algo muy malo, muy estúpido o muy no sé qué pasó en el Concilio Vaticano II que los padres conciliares (a lo mejor bajo el influjo de la mota o el alcohol o sometidos a la influencia perniciosa de la conspiración judeo-masónica-jesuítica-bolchevique) echaron por la borda, ignorantes e improvisados como eran, todo el conocimiento acumulado hasta el momento y se sacaron de la manga un ritual que tú, en pleno ejercicio de tu libertad de expresión, descalificas como inferior frente al tridentino que, según tú y el resto del movimiento al que perteneces, expresa mejor la "evolución orgánica de la Tradición".

Yo quisiera saber cuáles son los criterios, teológicos, canonísticos o de alguna otra naturaleza, que te llevan a hacer una afirmación de esa naturaleza y su consecuencia implícita, el desconocimiento del Novus Ordo Missae de Pablo VI como parte de esa "evolución orgánica de la Tradición".

Aquí apunto, además, que el uso de la palabra "orgánico" se presta a confusión. Es muy rentable, eso es cierto, pues nos da la idea de salud (leche orgánica contra leche que no lo es, leche que tiene hormonas y cosas por el estilo), pero aplicado al caso de la Iglesia y más específicamente del Concilio Vaticano II plantea serios problemas. ¿Por qué Trento es orgánico y Vaticano II no lo es? ¿Cuál es la diferencia fundamental, la hormona o el antibiótico pues, que te hace suponer que Vaticano II no es "orgánico" o no "expresa la evolución orgánica de la Tradición".

¿Estamos hablando de nuevo de conspiraciones? ¿De traiciones? ¿De errores? Si es así, sería interesante saber cuáles son las conspiraciones, traiciones o errores en que los padres conciliares y Pablo VI incurrieron.

Advierte, por favor, que la estructura de la eucaristía no fue cambiada por el Novus Ordo Missae. Tengo frente a mí la edición 1961, justo antes de las reformas de Juan XXIII, del Missel Quotidien Vespéral, autorizado para las parroquias de habla francesa por el arzobispo Louis-Paul Rastouil de la diócesis francesa de Limoges.

En ese, y cualquier otro misal de esa época o de los anteriores 400 años, es posible encontrar en el Ordinario de la misa, un ritual de inicio, presentado en este misal francés como "Avant-Messe" o "Antes de la misa", que incluye los mismos elementos que encuentras en el misal aprobado por la Conferencia del Episcopado Español en la actualidad (uso éste porque, a semejanza de los antiguos misales que te duraban varios años, éste es pequeño lo tengo desde finales de los ochenta y me va a durar hasta el próximo año).

En los ritos de inicio no hay diferencias sustantivas: Al saludar, el celebrante y pueblo se persignan y se pronuncia una antífona de entrada. Que ciertamente es menor en extensión en el Novus Ordo, pero que recupera lo sustantivo de la antiguo rito de inicio.

Después de ello, el rito de penitencia que incluye el Confiteor, un Yo confieso que, como tú sabes, no consideraba el pecado de omisión "quia peccavi nimis, cogitatione, verbo et opere, mea culpa, etc."

¿Será ése, el incluir el pecado de omisión otro de los muchos errores del Concilio Vaticano II? ¿Un clavo más para el ataúd de S. S. Pablo VI? ¿Una expresión de un desarrollo inorgánico, supongo que heterónomo, del Novus Ordo?

Cambios

Un cambio muy importante entre ambos misales es que mientras que la edición 1961 del misal tridentino ubica las oraciones de Kyrie Eleison y de Gloria (Gloria in Excelsis Dei) al inicio de la Liturgia de la Palabra mientras que el Novus Ordo lo hace al final de los ritos penitenciales. Suponiendo que ese fuera, en efecto, un cambio monumental, insufrible, ¿Tú crees que los padres conciliares y Pablo VI lo hicieron como parte de otro arranque de furia, de ignorancia, de insensatez?

Yo creo que en el Concilio y en la Curia hubo en los sesenta y los hay en la actualidad expertos en estas materias que no tenían intención alguna de lastimar mi propia relación con Dios o la tuya o la de nuestros familiares. En todo caso, acredito ese cambio aunque no creo que se incurra en violencia alguna ahí, pero si tú crees que esa es una de las violencias cometidas contra "la Tradición", la hormona pues que hace a Trento orgánico y a Vaticano II inorgánico me gustaría que lo aclararas.

Al concluir estas dos oraciones en ambos casos se incluye una oración colecta. En el Novus Ordo es a partir de este momento que inicia la Liturgia de la Palabra, mientras que en el misal tridentino esta sección de la misa continúa.

Vienen después, en ambos casos, las lecturas de la Escritura. Es cierto que aquí de nuevo hay un cambio pues mientras que Trento limitaba las lecturas bíblicas a una, seguida del Gradual, Aleluya o Tractum, en el caso del vilipendiado Novus Ordo Missae se incluyen dos lecturas (para las fiestas y los domingos) separadas por un Salmo y seguidas por el Aleluya. ¿Es éste otro de los cambios insoportables traídos por el Vaticano II y sus conspiradores?

Luego viene, en ambos casos, el Credo. Te hago notar que en este misal aporobado por los señores obispos franceses antes de que se celebrara el insufrible Concilio Vaticano II ya se usaba la actual versión del Credo y no aquella, llamada de "los apóstoles" en el que se dice, en su pobretona versión castellana que Jesús "padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos..."

Sin embargo, el misal de los señores obipos españoles de 1989, sí la incluye. No sólo eso, las versiones del misal romano publicadas por Buena Prensa en México, las que se usan en todas las catedrales, parroquias y capellanías de México y para el servicio pastoral de los mexicanos que residen en Estados Unidos, incluyen también la forma más breve en la que se nos pregunta a los fieles si creemos en Dios en sus tres personas y si renunciamos a Satanás y nosotros respondemos que sí creemos en Dios y que renunciamos a Satanás.

En ese sentido, el Novus Ordo es mucho más flexible que el misal de 1961 y ofrece distintas posibilidades que se adaptan a las condiciones pastorales de las comunidades en las que se celebra la Cena del Señor.

En ambos rituales, la siguiente porción de la misa es la Liturgia Eucarística. Aunque aquí, de nueva cuenta, hay cambios. Mientras que la liturgia tridentina hacía de la presentación de las ofrendas una cuestión en la que únicamente participaban el presbítero u obispo celebrante y quien quiera que le estuviera asistiendo, lo que desde luego limitaba la comprensión del sacrificio eucarístico.

Tradición y Organicidad

El Novus Ordo, en cambio, ofrece en este punto la posibilidad maravillosa de que muchos fieles participen de una procesión en la que presentan dones de distinta naturaleza. ¿Eso te parece inorgánico? ¿Contrario al espíritu de la Tradición? ¿Acaso una herejía? De ser así me gustaría mucho, así fuera sólo por curiosidad, que me dijeras ¿por qué?

No hago un comentario más detallado de las diferencias entre las oraciones con las que se presentan el pan y el vino en ambos casos, pero me parece, con el debido respeto para tu movimiento, que teológicamente las oraciones del Novus Ordo Missae no sólo son intelegibles para el pueblo que participa de la misa, sino que explican de manera clara porqué se presentan esos dones, además de que prepara a los fieles para el punto culminante de la celebración.

En este punto, la plegaria eucarística, el Novus Ordo Missae ofrece por lo menos cuatro posibilidades básicas (cinco si el celebrante opta por la versión breve de la primera oración eucarística que ya estaba presente en los misales de 1961 y que simplemente reduce el nombre los apostóles, santos y mártires a los que se hace referencia).

No sólo eso, mientras que el misal de 1961 sólo ofrece 15 posibles prefacios, la oración que inicia el sacrificio eucarístico propiamente, el misal de la CEE (muy similar a los aprobados por la CEM) ofrece 58 (cincuenta y ocho) que, además de estar en la lengua vernácula y ser más fáciles de comprender por el pueblo en razón de ello, constituyen verdaderos ejercicios catequísticos que complementan la predicación así como los contenidos presentados por las lecturas del día o del tiempo. Seguramente esa fue otra estupidez u otra traición más del Concilio.

Entonces tienes 30 posibles combinaciones para celebrar la misa tridentina contra 175, pues la cuarta oración eucarística tiene su propia e indivisible prefacio, del Novus Ordo Missae. Y no, no es una cuestión sólo de número, es también un asunto que involucra la dimensión catequística de la participación en la misa. Los prefacios explican el porqué de la celebración, la ubican en un contexto más amplio, más complejo. Educan pues a quienes participan y lo hacen con una prosa elegante, seria, robusta y afincada en la Tradición pues en más de una ocasión hay referencias elípticas aunque ciertamente no citas textuales de Orígenes, San Agustín, Santo Tomás de Aquino y otros padres y/o doctores de la Iglesia.

Eso, desde luego, sin contar otras plegarias eucarísticas dotadas de su propio prefacio, como las misas para niños aprobadas por la CEM y otras conferencias episcopales del mundo, que apoyan también el crecimiento espiritual de los chavales.

La primera oración eucarística o Canon Romano es una excelente traducción de la que se presentaba como única oración eucarística en 1961 y antes. Es cierto, no se indica en la versión aprobada por el Concilio Vaticano II tan frecuentemente el uso de la señal de la cruz (25 en total en el misal de Pío V contra uno en el misal de Pablo VI), pero esa es la única diferencia de fondo en cuanto a la gestualidad del rito.

Las fórmulas para la consagración del pan y el vino son las mismas en cuanto a los textos. Y tampoco encuentro diferencias fundamentales en lo que hace a los textos del Rito de Comunión o de los ritos de conclusión.

La diferencia está, desde luego, en el así llamado Último Evangelio y en el hecho que ahora no se estilan en todas las misas o en todas las parroquias, especialmente en el caso de América Latina, las oraciones, así llamadas "para después de la misa", pero toma en cuenta que eso tiene que ver con el brutal déficit de sacerdotes que padecemos que hace que las misas en muchos sentidos se hayan mecanizado.

Extra Lingua Latinorum Nulla Salus est?

Pero ojo, ése no es un fenómeno exclusivo del Novus Ordo Missae. A mí me platicó el ya difunto señor Genaro Alamilla Arteaga, exsecretario general de la CEM, cómo la mecanización era peor con la misa en latín, pues los sacerdotes "no esperaban" las respuestas de sus feligreses, se conformaban, si acaso, con las respuestas del acólito o el diácono que les asistía en la celebración de la misa. Eso mismo me lo explicó el que fue mi párroco en Santa Isabel Tola, el padre Justo Pastor Urtecho Romero (también ya fallecido).

No sólo eso, algunas de las señoras más ancianas que acudían a misa a mi parroquía en los ochenta y noventa solían rezar el rosario mientras la misa transcurría y la razón que daban para ello era que así se estilaba antes del concilio. Yo entiendo que ellas hacían eso, pues estaban marginadas tanto por el idioma como por la ubicación física del sacerdote (de espaldas al pueblo). Pensar que toda celebración de la misa tridentina era perfecta es pedirle demasiado a la imaginación o jugar con la falta de memoria histórica de cómo eran las misas antes del cataclismo vaticano II.

Lo mismo, por cierto, me lo dicen tanto mi tía abuela, quien a sus ochenta y siete años vivió la transición como mujer adulta, así como otros adultos mayores con quienes he platicado a propósito de esto: misas de hasta 15 minutos (especialmente durante la semana), sin ningún contenido catequístico, combinadas con el rezo del rosario (que siendo una oración bella debería tener su propio lugar y no yuxtapuesta a la misa) y un largo etcétera de inconsistencias de las que poca gente habla ahora.

Por ejemplo, mi párroco celebró toda su vida activa como sacerdote, antes y después del Vaticano II, hasta 6 misas los domingos y por lo menos 4 duante los días de semana. Los sábados, con las ceremonias y demás, llegaba a celebrar hasta 10 misas más bautismos, extremaunciones y/o confesiones.

Eso mismo ya constituía una violación de las reglas establecidas por Trento, pues aquel Concilio comprendió claramente que parte del problema era la mecanización de los rituales. Es por ello que en el Código de Derecho Canónico de 1917 y en otras disposiciones se establecían límites para el número de celebraciones y derechos especiales para "binar" (celebrar dos misas al día) y para "trinar" (celebrar hasta tres misas al día) que no eran extendidos, en teoría, a cualquier presbítero, pero que dadas las condiciones del catolicismo mexicano se violaban con frecuencia pues no tenemos suficientes presbíteros.

Con una sobrecarga de trabajo como la que enfrentaba mi párroco nadie puede ofrecer misas bien celebradas, en latín o en español o en francés.

Claro está. Cuando yo fuí alumno del Colegio Salesiano de Santa Julia fue toda una experiencia asistir a las misas celebradas por los padres salesianos, porque ellos sí limitaban el número de celebraciones a no más de dos en domingo y no más de una entre semana.

Juan Ignacio Calva, quien fue el director de la Prepa del Salesiano celebró la primera misa en que pude escuchar el canon romano, la primera oración eucarística y claro está, él la celebraba pausadamente, marcando cada palabra (EN CASTELLANO), cada gesto de una manera que mi pobre párroco era incapaz o que era (es) impensable, por ejemplo, en la Basílica de Guadalupe donde, para ahorrar tiempo, hay veces que empiezan a distribuir la comunión, antes de que se rece el Padrenuestro.

Para concluir, creo que el problema no es del latín. Sino de los problemas que tienen, por exceso de carga de trabajo los sacerdotes del clero secular en México. Eso es terrible y yo mismo padezco las consecuencia de mi conocimiento en materia de celebración de la misa. No tolero, por ejemplo, ir a la Basílica de Guadalupe porque es imposible concentrarse en ese espacio y menos con todas las violaciones al ritual aprobado, pero ojo, de acuerdo con mi tía (y mi familia tiene más de 60 años de vivir a 15 minutos a pie de la Basílica de Guadalupe) eso pasaba antes cuando se celebraba con el ordo tridentino.

Y créeme, tampoco me gustaría participar en una misa como la del cura de halloween, pero me resisto a juzgarlo por las razones que ya dí. En todo caso, te reitero mi respeto y, en el fondo, mi agradecimiento por darme la oportunidad de volver a pensar en estas cosas que hacía muchísimos años que no discutía ni pensaba.

Ese misal francés, que fue de mi abuela, hacía más de 15 años que no lo sacaba de su lugar en mi biblioteca. Por eso y por el ejercicio intelectual, te agradezco y me considero tu amigo.


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miércoles, enero 10, 2007

Sobre el latín, la religión y otros asuntos

Felipe, el autor de Creer en México, ha dejado una respuesta más en nuestro diálogo sobre el tema del uso del latín en las celebraciones litúrgicas de la iglesia católica.

Creo que Felipe tiene todo el derecho del mundo a pedir que la misa sea celebrada como él quiera que sea celebrada, del mismo modo que lo tendría si el día de mañana él decide romper con la Iglesia católica y declararse a sí mismo jefe de alguna nueva denominación religiosa. Creo también, sin embargo, que cuando cada uno de nosotros acepta libremente ser identificado o decide llamarse a sí mismo católico (y lo mismo ocurre para cualquier otra confesión religiosa), hay un mínimo de condiciones que deben satisfacerse.

En el caso del tema que nos ocupa, yo no creo que sea posible decir cosas como que "la única misa válida es la de Pío V" y que ello pueda aceptarse sin chistar. Más, y esto es importante destacarlo, cuando uno insiste en defender la Tradición y la estructura de autoridad de la Iglesia católica.

En ese sentido, me parece interesante que Felipe admita que lo dicho por el señor o señora Marduk en la bitácora de Felipe es, lisa y llanamente, una blasfemia. No sólo eso. La afirmación del/a señor/a Marduk es una bofetada a todos y cada uno de los sacramentos celebrados por todos y cada uno de los papas, obispos, presbíteros y diáconos desde 1966 hasta la actualidad.

En pocas palabras, en la mente del tal Marduk, la Iglesia católica se la ha vivido haciendo de los sacramentos un pitorreo del tamaño del Estadio Azteca y los papas, obispos, presbíteros y diáconos de la Iglesia católica no son más que una colección de bufones jugando a ser sacerdotes.

Excesos de ese tipo no los puedo tolerar. No puedo creer, precisamente por ser católico Felipe, que el Concilio, cuatro papas, Dios sabe cuántos sínodos, consistorios, más de un centenar de conferencias de obispos nacionales y regionales, es decir, que la totalidad de la Iglesia católica sea un monumento al churro y menos comprendo que tú, que dices defender esa Tradición hasta un extremo que, en lo personal, me parece extremo, te hayas quedado callado, sin decir cosa alguna hasta ahora. Y eso es relativo, pues te has deslindado de los excesos del tal Marduk al responderme a mí, pero no has replicado su exceso.

No sólo eso. Tú a mí me acusaste--entre otras muchas cosas--de plegarme a los argumentos de los protestantes. De plegarme a la mentalidad que, según tú, "desvaloriza la Tradición", sin darte cuenta que si yo defiendo la canonicidad de las decisiones tomadas por el Concilio, por el Papa, por los sínodos y por las conferencias de obispos es, justamente, porque yo no desvalorizo la Tradición. Al contrario, la respeto y asumo plenamente, en todas sus consecuencias, las que me gustan (la lengua vernácula) y las que no me gustan (la prohibición para ordenar mujeres).

Sola Scriptura, Solum Concilium

No sé si efectivamente nunca hayas evadido mis argumentos, pero sí creo que recurriste al expediente fácil de acusarme ligeramente de plegarme a criterios como el de "sola scriptura", que yo nunca he defendido.

Pero si no defiendo la tesis lutero-calvinista del "sola scriptura", tampoco puedo defender ni aceptar la mafufada de "solum Concilium Trentum". Pensar que la rueda de la historia alcanzó su punto máximo en Trento y que todo lo decidido desde 1963 hasta ahora sea una capirotada.

A pesar de todo, me da gusto que estemos de acuerdo en que la Iglesia no sólo habla latín y que aceptes qué es muy importante para la institución ser capaz de comunicarse en las lenguas vernáculas del mundo. Me da gusto también que te deslindes de los cismáticos que tanto daño le hicieron a la Iglesia, y entiendo que desees desvincularte de ellos y es por ello que, en términos generales, procuro no participar en los materiales en los que ensalzas, por las razones que sean, la misa tridentina. Sin embargo, reconozco una blasfemia, un ataque infundado, una falta de respeto a la Tradición que tú dices defender cuando la veo. Te repito, qué bueno que finalmente te deslindes de lo dicho por el tal Marduk.

Dices que no ves, sin embargo, el insulto a Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II y Benedicto XVI, bien, pues lo explico entonces: todos ellos, todos, celebraron con el Novus Ordo Missae de Pablo VI. Tú dices que en su tiempo como Joseph Ratzinger, Benedicto XVI volvió a celebrar la misa en latín. Yo no dudo que haya sido así. Yo mismo tengo referencias en ese sentido, sin embargo, sería interesante saber si celebra con el rito aprobado por Juan XXIII antes de morir, o con qué versión del ritual pre-Vaticano II celebra.

Un punto en el que no creo que vaya a haber acuerdo entre tú y yo es el de los 1800 años que tú le acreditas al latín como lengua única de la Iglesia católica. Eso es falaz. Recuerda que la centralización de poder en la persona del papa, un proceso con el que yo estoy de acuerdo, ha sido muy doloroso y difícil. Pero incluso sin tomar en consideración ese dato, tienes que tomar en cuenta los usos de otros idiomas durante el largo periodo de disolución del imperio romano y durante la Edad Media. Insisto, ahí está el rito mozárabe como uno de muchos ejemplos que ni siquiera Trento pudo destruir.

Tú insistes en pensar o asumir que en algún momento la Iglesia primitiva dejó el arameo por el griego y en ese momento el latín se convirtió en la lengua única o preferente de la Iglesia. Eso no fue así y hay mucha evidencia histórica sobre el particular. Más aún, ello jugó un papel muy importante en las decisiones de los obispos de México y de prácticamente todo el mundo para que, al traducir el Novus Ordo Missae, se optara por traducciones con dominante en incluso totalmente en la vernácula.

Más aún, el problema del rechazo al Novus Ordo Missae, sea en latín o en la vernácula, es justamente que plantea el problema de si el Papa es infalible en materias de fe y de costumbres. Yo en ese sentido creo que Pablo VI lo era y por ello su decisión de reformar el ritual de la misa es de pleno derecho y nos obliga a los católicos.

No sólo eso, ninguno de sus sucesores se pronunció en contra de Pablo VI, de modo que la decisión de él sigue vigente, claro está, hasta que otro papa la cambie y yo, en ese sentido, reconozco que el cambio podría ser en el sentido qué tú prefieres, el de un retono a Trento, en cuyo caso yo tendría que, para mantenerme como católico, aceptar la decisión de ese posible papa del futuro.

En este sentido, como planteas tú el tema del uso del misa de Pablo VI cuando dices:

"Por lo pronto nos hemos conformado con verlo celebrando el misal de Pablo VI en latín"

A mí esa afirmación me hiela el espinazo, pues me deja ver una vez más el problema del desdén, de la falta de respeto con el que algunos grupos se expresan de Pablo VI y como plantean esos grupos su relación con el resto de la Iglesia.

En todo caso, Felipe, créeme que las deferencias son mutuas. Tú sabes que ya desde que te "conocí" por estos medios te incorporé de inmediato a mis favoritos y que, en general, coincidimos en muchas cosas, además de que respeto mucho tus opiniones y es por eso que me tomé el tiempo para producir una respuesta tan larga y detallada a los materiales que has publicado en tu bitácora.

No coincidimos en esto del uso del latín y, sobre todo, en el tema de la preferencia entre el Novus Ordo Missae de Pablo VI y las versiones previas del misal tridentino. Pero eso tiene que ver también con la confusión que priva entre quienes rechazan la validez del Ordo paulino, pues ni siquiera logran definir si aceptan o no las reformas introducidas por Juan XXIII, las que también introdujo Pío XII, las que promovió Pío X o si efectivamente, como vocifera el tal Marduk, la única misa válida es la que autorizó Pío V.

En todo caso, yo te reitero mi respeto y espero que continuemos intercambiando puntos de vista, sino en este tema, en el que creo que ya alcanzamos un punto en el que es difícil que tú o yo modifiquemos nuestros puntos de vista, en otros temas en los que seguramente será más fácil que nos entedamos.



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domingo, enero 07, 2007

Lingua latinorum: responsa et terminus

Felipe, de Creer en México, viene publicando desde hace varios meses ya una serie de materiales en los que promueve la celebración de misas de rito tridentino en lengua latina en México, América Latina y otras partes del mundo.

En lo personal, si las personas desean ir o no a misa, si desean escucharla en latín, en zapoteca o en lituano, si son o no son católicas me tiene completa y totalmente sin cuidado. Creo firmemente en la libertad de cultos y en el derecho irrestricto que cada persona tiene de hacer con su tiempo lo que se le venga en gana.

Sin embargo, como católico este tema de las misas de rito tridentino en latín me resulta particularmente interesante por razones que tienen que ver con mi propia biografía. Yo nací y crecí en lo que hasta la década de los setenta era clasificado por el Guía Roji y otros mapas oficiales y comerciales de la ciudad de México, como el Pueblo de Santa Isabel Tola. Esta localidad, ahora devorada y aniquilada por el magma del volcán que es la Ciudad de México, tiene la bendición (o maldición, según se quiera ver) de estar muy cerca de la Basílica de Guadalupe y de una multitud de templos católicos ubicados en la colonia Lindavista.

Gracias a esa ubicación singular, Santa Isabel Tola siempre ha tenido serios problemas para construir una vida parroquial como tal. Curas van y curas vienen y dado que el templo parroquial es muy pequeño (no más de 200 o 250 personas cuando está a reventar) y que hay una oferta prácticamente interminable de misas en el complejo de la Basílica de Guadalupe desde las seis de mañana y hasta las nueve de la noche en el templo de San José, operado por la Orden de Frailes Mínimos, la gente difícilmente se preocupa por ir a misa a su parroquia.

Cuando van, lo hacen donde mejor les caiga. No sólo eso, los templos más cuidados y mejor atendidos pastoralmente de San Cayetano, La Divina Providencia, San José, así como los seis o siete templos ubicados en torno a la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, hacen que para muchos ir al pequeño templo de Santa Isabel de Portugal sea, en el mejor de los casos, una última y nada agradable opción.

No sólo eso, la inseguridad que priva en la capital de la República hizo que hace poco el pequeño templo fuera atacado por vándalos que robaron algunas de las pocas joyas del virreinato que quedaban ahí (pues a pesar de haber sido barrido por los tempos más lujosos de Lindavista, el templo de Santa Isabel había sido construido por la Orden de Frailes Mínimos durante el siglo XVI, un poco antes que el acueducto, llamado de Guadalupe y que también fue destruido por la urbanización salvaje e irresponsable padecida en el DF en los últimos 40 años, fuera construido para llevar agua, justamente, a lo que ahora es el complejo de la Basílica de Guadalupe.

Ubicación y pobreza

La ubicación y la pobreza de mi pueblito, que en mi mente siempre lo será aunque ahora sea una colonia más del DF, apestosa y sucia gracias al Metro, Metrobús, peseros, camiones foráneos y demás especimenes de la fauna urbana, hizo—sin embargo— de Santa Isabel, mi pueblito y mi parroquia, un blanco muy atractivo para que, a finales de la década de los setenta lanzaron un ataque despiadado contra mi Iglesia.

Gente de mucho dinero, aprovecharon la venalidad de los líderes del Comisariado Ejidal de Santa Isabel Tola, quienes les vendieron de manera irregular un terreno para construir una “capilla” dedicada a San Pío X, desde la que esperaban atraer gente que fuera a la Basílica de Guadalupe.

Por fuera, la “capilla” parecía un templo católico más. Sin embargo, cuando se entraba era posible sentirse transportado, casi de inmediato a treinta, cincuenta o 100 años atrás. Grandes letreros advertían a las mujeres que sólo podían entrar al templo en cuestión portando faldas y mantilla o sombrero y que debían, forzosamente, de sentarse de un lado del templo, mientras que los varones debíamos hacerlo del otro lado. Nunca me quedé a escuchar misa ahí, pues en ese momento de mi vida yo dedicaba mis mejores esfuerzos a la tarea, finalmente imposible, de construir una parroquia, es decir una comunidad, en el otro templo, el del siglo XVI que referí anteriormente.

A San Pío X, además, llegaban domingo a domingo, a las 9 y 11 de la mañana, varios autos de lujo, aquellos lanchones de la Ford que eran los Galaxy 500, Impalas y Chevy de ocho cilindros de la GM, y algún—impensable en aquellos años de proteccionismo comercial—Mercedes Benz. No sólo eso. Los señores que practicaban sus ritos ahí en San Pío X, habían instalado poderosos altavoces en las torres del templo desde los que cada domingo le recordaban a la gente sus horarios de misa, al mismo tiempo que lanzaban, desde los altavoces y—sobre todo—por medio de distintos tipos de folletos ataques contra monseñor Ernesto Corripio Ahumada, entonces arzobispo-cardenal de la Ciudad de México, contra el recién electo Juan Pablo II, pero—sobre todo—contra el entonces recientemente fallecido papa Pablo VI.

A Pablo VI, los señores de San Pío X lo acusaban creo que de todos los males que era posible acusar a alguien. En sus mensajes vía altavoces, sin embargo, eran un poco más prudentes, pues sólo hablaban de que sólo en la de ellos, no en Santa Isabel, la parroquia legítimamente creada por el Arzobispo de México Miguel Darío Miranda, se celebraba la “misa verdadera”, la misa del Concilio de Trento.

En los folletos, en cambio, lo acusaban de ser un apóstata, de haber usurpado el cargo de Papa, de estar al servicio de los judíos y de los comunistas. Le acusaban, igualmente, de destruir las almas de los niños (lo que hacía más difícil mi tarea como catequista de una parroquia que languidecía) y de muchas otras cosas más.

Experiencia

Esta experiencia fue útil en mi caso, pues me obligó a aprender mucho acerca del grupo que dirigía San Pío X, del porqué nos atacaban (pues desde luego, había padres que optaban por enviar a sus hijos a ese templo y no a la parroquia de Santa Isabel). Creo que hasta cierto punto debo agradecerles que me hayan obligado a aprender un poco más de la Iglesia católica y, sobre todo, de las razones profundas de quienes patrocinaban (a muy alto costo) esas misas en latín y, sobre todo, los ataques despiadados contra Pablo VI y Juan Pablo II.

Aprendí ya desde entonces que San Pío X en Santa Isabel Tola era una avanzada de la Sociedad de San Pío X, una iglesia cismática, es decir enfrentada con Roma, con el Papa y con el resto de la Iglesia católica, por distintas razones que iban desde su rechazo a lo que el papa Pablo VI y los obispos mexicanos habían decidido en materia de reformas litúrgicas luego del Concilio Vaticano II.

Pablo VI, en uso de su legítima autoridad como papa, había dispuesto que la misa se celebrara de una manera distinta a la que se había celebrado desde el Concilio de Trento, no a la manera en que Jesucristo celebró la última cena, pues esa, como cualquier persona que haya leído, así sea por error, alguno de los evangelios canónicos, ocurrió de una manera que sería prácticamente impensable celebrarla para nosotros.

Podría decirse que fue la última pascua judía para quienes acompañaron a Jesús y la primera celebración de la misa. Pero esa primera misa muy probablemente ocurrió en arameo, quizás con algunas palabras en griego. Jesús no obligó a sus apóstoles a que se arrodillaran para recibir el pan transmutado en su cuerpo y además les hizo beber de un cáliz con vino transmutado por Él en su sangre.

No había tampoco los ritos con los que ahora inician y concluyen las misas. Muy por el contrario, se sabe que si bien todas las comunidades cristianas de los primeros dos siglos de nuestra era celebraban la eucaristía, cada quien la celebraba de manera distinta y, desde luego, la celebraban en las lenguas que les eran propias.

Ello porque tanto san Pedro como san Pablo, las dos cumbres de la proclamación del Evangelio en los primeros años del cristianismo, habían renunciado de manera explícita a obligar a quienes se integraran a las comunidades de cristianos recién convertidos, a adoptar las costumbres o el idioma de las comunidades judías dispersas a todo lo ancho del mundo mediterráneo, que, por cierto, usaban en su mayoría el griego.

Revelación y razonamiento

A san Pedro, por ejemplo, le fue revelado en sueños que él podía comer lo que fuera necesario, que no tenía porqué continuar observando las restricciones impuestas por las leyes rabínicas en materia de alimentación (no comer cerdo, no comer mariscos, no mezclar carnes con quesos u otros lácteos).

San Pablo, que sabemos le encantaba discutir con los filósofos de su época, quien era judío pero poseía también la ciudadanía romana, llegó a una conclusión similar cuando le quedó claro que el mundo era mucho más amplio y complejo que el mundo de las comunidades judías de la diáspora mediterránea y, sobre todo, cuando le quedó claro que si quería ser eficaz en la labor que él mismo se autoimpusó iba a ser necesario que fuera capaz de hablar, comer y ser lo que fuera necesario ser.

Ya para el siglo segundo, cuando los apóstoles originales habían muerto y la sucesión apostólica tomaba forma en la persona de los obispos, las comunidades cristianas del orbe mediterráneo celebraban la eucaristía, la Cena del Señor pues, de muy distintas maneras y en muchísimos idiomas, tantos como distintas comunidades cristianas había en los grandes centros urbanos de la Roma imperial.


Ritos y organización

Los obispos empezaron a advertir la necesidad de regular las celebraciones realizadas en sus diócesis y como consecuencia de ello se fueron desarrollando distintos rituales que fueron tomando forma conforme avanzaba el número de los convertidos al cristianismo, conforme el imperio romano se desmoronaba y, sobre todo, conforme nuevas formas de organización social, política y religiosa emergían en todo el mundo mediterráneo.

Hubo ritos propios de la Iglesia en Roma, del mismo modo que los había en Alejandría, en Jerusalem, en Constantinopla, en lo que ahora es España, en las Islas Británicas, especialmente en Irlanda, y en muchas otras partes del entonces creciente mundo cristiano.

Se sabe, por ejemplo, que en Irlanda y España los ritos locales de la celebración de la Cena del Señor incorporaban el uso de la lengua, la música y las costumbres locales, del mismo modo que se hizo en Roma o Constantinopla. En el caso de España, se trata del rito Mozárabe que, en medio de muchas dificultades, logró sobrevivir en España durante los 400 años de uniformidad decretada por Trento.

Este mosaico maravilloso con una multiplicidad de ritos y lenguajes, sin embargo, llegó a un abrupto fin cuando, luego de la dolorosísima reforma protestante, la Iglesia católica decidió emprender un serio proceso de renovación que ocurrió en el contexto del Concilio de Trento (1551-1563), que algunos ignorantes llaman la “contra-reforma” católica, pero que nada tiene de “contra”, pues en ningún momento se desconocían las razones de fondo de las críticas lanzadas por luteranos y calvinistas.

Muy por el contrario, Trento desarrolló un ambicioso programa de reforma interna de la Iglesia que incluyó la disciplina de sus sacerdotes, la regulación de sus prácticas, desde la formación de sacerdotes hasta la celebración de los sacramentos.

Fue en ese contexto que se decidió que lo mejor para Iglesia EN ESE MOMENTO era que se unificara la antigua diversidad de prácticas que existían en el seno de la Iglesia en un rito latino que fue impuesto a la gran mayoría del mundo católico del siglo XVI. No a todos.

En algunos casos, por razones históricas, culturales y de otro tipo, se permitió que algunas comunidades del norte y el Oriente de Europa así como comunidades del Asia, así llamada, menor conservaran normas y rituales distintos. Sus sacerdotes se pueden casar, sus obispos son electos por medios distintos a los de la designación que se sigue en el resto de la Iglesia católica y, sobre todo, conservaron el derecho—un verdadero privilegio—de celebrar la Cena del Señor en sus idiomas.

Ese orden se mantuvo prácticamente intocado durante 400 años. Fue en ese momento, en los sesenta del siglo XX, cuando Juan XXIII decidió que era tiempo, como había ocurrido durante Trento, de volver a ver a la situación de la Iglesia y de impulsar una serie de cambios. Juan XXIII, sin embargo, falleció y por ello fue necesario llamar a un nuevo cónclave y elegir a un nuevo papa, Pablo VI.

Pablo VI decidió que era necesario acelerar el ritmo y la intensidad de los cambios y, como consecuencia de ello, decretó un nuevo orden para la celebración de la misa, el Novus Ordo Missae (o Nuevo Ordenamiento para la Celebración de la Misa) No sólo eso, en uso de sus atribuciones, Pablo VI decidió que era tiempo—luego de 400 años de unidad forzada y acaso necesaria en torno al latín—de volver a la pluralidad de lenguas y rituales que caracterizaron a la Iglesia hasta antes de la celebración del Concilio de Trento.

Pablo VI pidió a las entonces recién creadas Conferencias Episcopales de todos los países del mundo que decidieran qué tanto del Novus Ordo Missae debía ser traducido a la(s) lengua(s) vernácula(s) de sus países. Las conferencias estuvieron en condiciones de analizar los textos originales en latín y de analizar qué convenía más para cada país. En los casos de países pequeños o donde sólo se habla una lengua vernácula (acaso la situación de un país como Uruguay) la cosa era relativamente sencilla.

Países donde hay muchas comunidades de otros países, como en el caso de Estados Unidos, podían usar alguna de las traducciones usadas por los obispos de otros países que usaran esa lengua. Otros más, como México, donde además del español existen un gran número de lenguas vernáculas prehispánicas (náhuatl, purépecha, mixteca, zapoteca, diversas variedades del maya, rarámuri, etc.) tuvieron que emprender ambiciosos programas de traducción de los originales en latín del Novo Ordo Missae a las lenguas vernáculas.

En el intercambio con Felipe, sin embargo, creo que ya hemos llegado a un punto en el que no es posible avanzar a pesar de que he tratado de explicar mis puntos de vista respecto de estos asuntos.

Diálogo sin respuestas

No sólo eso, la discusión de estos asuntos nos ha llevado a considerar otros asuntos que he tratado en respuestas previas a sus mensajes que, sin embargo, él ha decidido no responder cabalmente. No creo honradamente que valga la pena continuar en esta lógica, pues es claro que Felipe hace una lectura selectiva y descalificadora de mis argumentos para acomodarlos a la hipótesis de la que él parte que es, en primer lugar que la Iglesia, la novia de Cristo me recuerda él, habla latín.

Y yo no dudo que hable latín, pero no habla latín de manera exclusiva y, en estricto sentido, si uno ve, por ejemplo, el sitio de Internet de la Santa Sede, lo que encuentra es que la Iglesia, como institución viva, usa lenguas vivas: español, inglés, alemán, italiano, polaco y portugués son las lenguas en las que el sitio de Internet de la Santa Sede está escrito y lo hacen así porque comprenden qué tan importante es para la religión, no sólo para la católica, sino para cualquiera, ser capaz de comunicarse de manera articulada en las lenguas en las que las personas se comunican entre ellas.

No sólo eso, tristemente, Felipe no dice nada cuando le he planteado que quienes promovieron con tanto celo la misa tridentina en latín lo hacen atacando de manera brutal a la Tradición que él dice defender.

No sólo eso, Felipe me descalifica al hacer equivalentes mis argumentos con los del protestantismo en esta cuestión. Él asume que dado que los protestantes (o, mejor dicho, algunos protestantes que, por cierto, él no identifica cabalmente) coinciden en lo que yo católico y otros muchos católicos decimos acerca de la misa, de la Cena del Señor, de la eucaristía en la lengua vernácula, entonces yo estoy comprando o aceptando los argumentos de los protestantes.

Siguiendo esa línea de razonamiento, si un musulmán piensa como yo que la Tierra gira alrededor del Sol o que el valor de Pi es 3.14 entonces o él es en realidad un católico o yo soy en realidad un musulmán.

Le agradezco a Felipe la descalificación, una excomunión velada, pero afortunadamente, con todo el peso de mis pecados y contradicciones me considero católico. No sólo eso. A diferencia de quienes ahora o hace 20 o 25 años acusaban al papa Pablo VI (elegido por un cónclave legítimo) de apóstata y lanzándose ellos mismos a la apostasía, yo no reniego de la autoridad de Roma, ni siquiera cuando desde allá se nos dice que las mujeres no tienen derecho a ser ordenadas sacerdotes, por citar uno de muchos ejemplos posibles.

No sólo eso. Felipe se refugia en lo que a mi entender es un argumento efectista que empieza desde el uso de la palabra Latín en mayúscula, como si así se le concediera mayor peso a lo que en estricto sentido es una lengua más. Acuérdate Felipe que la Carmina Burana, un texto que narra lo que ocurría en los aquelarres, las reuniones de brujos y brujas de la Edad Media, también está escrito en latín, del mismo modo que lo está la Guerra de las Galias, que es un excelente libro por muchas razones, pero no es—en modo alguno—un tratado de virtudes cristianas.

Ante esto, me resulta inevitable preguntar (aunque es claro que a estas alturas de este intercambio yo ya no espero respuesta de tu parte) ¿crees que así le das más peso a esa lengua?

No sólo eso, deberías aclarar, si fuera posible, de qué latín estamos hablando en este caso, ¿del "Latín" de primer reino romano, el de Rómulo y Remo? ¿Del "Latín" de Julio César, Cicerón y Octavio Augusto? ¿Del "Latín" de la decadencia imperial romana? ¿De cuál "Latín"? Porque así como con el griego, el arameo (no hay necesidad de usar mayúsculas al referirse a un idioma, vaya, ni siquiera cuando se habla del latín) o el español estos y cualquier otra lengua o idioma evolucionan al paso del tiempo.

Sólo compara el español del Cantar del Mío Cid con el que Góngora o sor Juana Inés de la Cruz usaban o con el español de los siglos diecinueve y veinte y te podrás dar cuenta que las lenguas algo muy parecido a un ser vivo. De hecho el latín fue tan vital que evolucionó en lo que ahora son muchas otras lenguas, entre ellas el español.

Tristemente Felipe, tampoco admite considerar siquiera el argumento acerca del linchamiento, al más puro estilo de la política mexicana, de un sacerdote a quien alguien captó celebrando una misa con disfraces de Halloween. Algunos de los lectores de Felipe han hecho escarnio de este cura en su espacio, sin que hasta el momento haya quien diga esta boca es mía para impedir que así se haga.

No sólo. Hay quien llegó al extremo de decir que sólo: “La misa de Sn. Pío V es la unica verdadera y sagrada”. El autor de ese sacrilegio, un señor o señora que firma en la bitácora de Felipe como Marduk comete ahí mismo una blasfemia que conecta perfectamente con los argumentos que escuchaba o leía yo en los panfletos editados por los responsables del Templo de San Pío X en mi pueblito, ya desaparecido, de Santa Isabel Tola.

Ellos decían eso mismo. No sólo eso, ello llevó al líder de la Sociedad de San Pío X, el obispo Marcel Lefebvre a cometer en 1988 un cisma, así calificado por el Papa Juan Pablo II en persona, cuando él y el obispo brasileño Antonio de Castro-Neves decidieron ordernar como obispos, sin permiso de la Santa Sede a varios, presbíteros afiliados a la SSPX.


Validez y ceguera

El señor o la señora Marduk insulta a Juan XXIII, a Pablo VI, a Juan Pablo II y al trabajo realizado como cardenal y prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe por Joseph Ratzinger y tú Felipe no has movido una tecla en tu bitácora para decir esta boca es mía. No sólo eso, bastaría que suscribieras o aceptaras algunas de las críticas que yo he hecho al señor o señora Marduk, aunque sea hasta ahora que lo identifique por nombre (o por apodo al menos) para al menos dejar en claro tu posición en torno a este asunto.

¿Tú en realidad crees que la única misa que es válida es la de San Pío V? De ser así te tengo malas, muy malas noticias, salvo que me haya pasado de noche, yo no tengo noticias que Juan Pablo II o Benedicto XVI celebren algunas de las muchas variedades de la misa tridentina. Ellos celebran, de manera cotidiana y sistemática, con el Novus Ordo Missae de Pablo VI y lo hacen en su gran mayoría en alguna de las lenguas vernáculas, las muchas lenguas vernáculas, con las que los católicos del mundo nos comunicamos entre nosotros.

No sólo eso, Felipe tampoco considera siquiera por equivocación el argumento acerca de las razones que llevaron a las conferencias episcopales de todo el mundo a optar por una celebración eucarística con dominante o totalmente en las lenguas vernáculas. En ese sentido, el desdén no es para mí, que soy nadie en la estructura de la Iglesia. El desdén es para toda la estructura de autoridad, enraizada justamente en esa Tradición en la que él se quiere escudar.

Tampoco dice una sola palabra sobre la apostasía de Lefevbre y sus seguidores.

No sólo eso, asume que yo veo el pasado de la Iglesia católica como algo de lo que yo deba avergonzarme. No sé porqué él hace eso. Al hacerlo él se proyecta o proyecta en mí discusiones que quizás ha tenido con otros para economizar sus argumentos en este intercambio que queda claro para mí que no lleva a ninguna parte.

Yo jamás podría avergonzarme de ser católico. Con todas las contradicciones que se le pudieran ver a la Iglesia católica, ésta nunca cayó ni ha caído en los excesos de otras confesiones.

No sólo eso, esa acusación encubierta de silogismo forzado, es gratuita, pues nunca, en ninguna de mis intervenciones en tu espacio o en los espacios que yo edito o en otros espacios virtuales o reales he asumido una posición que pudiera justificar lo que en el fondo es un recurso fácil para entablar un diálogo que es claro que tú no tienes interés en establecer y que yo entiendo que no estás obligado a tener conmigo. Yo asumí que efectivamente había ese interés de tu parte y ese fue mi error, lo lamento mucho y créeme que no volverá a suceder.


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jueves, enero 04, 2007

Rumbo a Oaxaca



Salgo rumbo a Oaxaca en un par de horas. No he podido dormir toda la noche gracias a una gripa que me atacó desde el primer día que llegué a México y que parece que me ha tomado tanto cariño que no desea dejarme en paz.

Voy con un cierto morbo por ver las ruinas no sólo de la APPO y sus grupos afiliados y satélites, sino--sobre todo--para tratar de encontrar las razones más profundas de la descomposición de los viejos acuerdos entre las élites políticas del estado que explican tanto el surgimiento como la capacidad de resistencia de la APPO en los más de seis meses que la capital del estado fue tierra de nadie.

Sin esa ruptura, el financiamiento del movimiento hubiera sido imposible. Sin esa ruptura sería imposible explicar cómo es que sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación pasó de testiga del conflicto, a alma del mismo y, finalmente, a sepulturera del mismo. Quien crea que estas decisiones fueron coyunturales o que no obedecían a un plan preconcebido por la lideresa del SNTE, la señora Elba Esther Gordillo, ha vivido debajo de una piedra los últimos 25 años.

Voy con un cierto temor a que el conflicto se reactive ahora que el apoyo de la Policía Federal Preventiva ha sido totalmente retirado y el gobierno del Estado debe enfrentar, en medio de sus profundas contradicciones, una tarea que se antoja difícil por la frivolidad con la que asumieron las tareas de gobierno desde el inicio de la actual administración.

Mis días en la ciudad de México han sido, en su mayoría, días de permanecer en una involuntaria prisión hogareña, obligado por la enfermedad a quedarme en cama y a salir sólo cuando las condiciones lo hacían inevitable.

A pesar de ello, ayer miércoles pude disfrutar de un mediodía luminoso en la Casa Lamm de la colonia Roma. No sólo la comida fue muy buena, sino que la compañía lo fue mejor aún y la escenografía no desmereció un encuentro que tomó casi 15 años para ocurrir. Por eso le agradezco a la vida.



Tristemente, el espectáculo de la pobreza en las calles de la ciudad, el racismo encubierto que marca nuestra convivencia cotidiana en la ciudad de México y la falta generalizada de oportunidades, marcan para mal cualquier visita a esta ciudad hermosa y hacen inevitable la comparación con la convivencia más civilizada y respetuosa que ofrece Nueva York.

No sólo eso. El pochismo descarado, signo inequívoco de nuestra postración cultural, de nuestra incapacidad para vernos en el espejo y hablarnos en el idioma de nuestros padres, lo carcome todo. Parafraseando a Marx, podría decir incluso que un fantasma recorre la Ciudad de México, el fantasma del pochismo, de una obsesión malsana por medio hablar un idioma distinto al nuestro cuando ni siquiera se domina medianamente el propio.



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