martes, septiembre 16, 2008

De regreso. La elección en EU

Bien, pues hace mucho que no escribo aquí. No voy a dar explicaciones, simplemente voy a tratar de escribir regularmente. La crisis financiera mundial y el curso que ha tomado la elección presidencial en Estados Unidos dan pretextos perfectos para hacerlo.

Espero que quienes en alguna ocasión fueron lectores regulares de este espacio comprendan que no siempre se puede escribir y que quienes llegan de casualidad encuentren algo que les interese.

La elección en Estados Unidos no podría estar más reñida. Hoy en la mañana, mientras desayuno en un restaurante de Toluca, me encontré con los datos de uno de mis sitios favoritos para informarme de lo que ocurre en EU, Electoral-vote.com.

El sitio es un tanto arcano para quien no conozca las peculiaridades del sistema político y el subsistema electoral de Estados Unidos. A diferencia de sitios que se obsesionan con las inútiles encuestas de opinión sobre el voto popular, Electoral Vote se centra en lo que en realidad cuenta, que es la integración del Colegio Electoral.

El Colegio, como el que en alguna época existió en México, es una suerte de cuarto poder temporal. Es el encargado de decidir, sin importar quién gane el voto popular, en manos de quien queda la responsabilidad de dirigir la democracia más antigua de Occidente.

En la actualidad se necesitan de al menos 270 votos de los electores para que un presidente y un (o una) vicepresente sean elegidos. Si no es posible lograr esa mayoría de votos en las sesiones que celebran cada uno de los 50 colegios electorales (uno por cada estado), entonces la responsabilidad de elegir al presidente queda en manos de la Cámara de Representantes y la de elegir al vicepresidente en las del Senado.

El Colegio Electoral se integra con delegados de cada uno de los estados de la Unión Americana, más el Distrito de Columbia. El número de electores es igual al número de senadores (dos por cada estado) y el número de representantes (ver mapa) que es un número variable dependiendo de qué tan poblado sea el estado. De ahí que California, Nueva York, Texas y Florida sean los estados con mayor número de electores y, en cambio, Alaska o Hawaii sean de los que menos tienen.


Los electores tienen, en principio, una obligación moral de votar en el sentido que sus electores les indicaron pero tienen la posibilidad de votar en otro sentido y eso ya ha ocurrido, aunque no en la historia reciente de ese país. La otra opción, como ocurrió en 2004, es que ante la magnitud de las irregularidades, la decisión de entregar la presidencia caiga en manos de la Suprema Corte de Justicia de ese país

A diferencia de lo que ocurre en México y en otros países de América Latina con reglas de alcance nacional, la elección presidencial es una especie de torneo de distintos deportes que se juega en cincuenta canchas al mismo tiempo, con diferentes reglas y con métodos distintos para seleccionar a los ganadores.

No sólo eso, en muchos de los estados, la elección es un ejercicio inútil, pues no hay competencia como tal. Estados como California, sin importar si eligieron al republicano Arnold Schwarzenegger para ser gobernador, han votado en los últimos años en la presidencial por el candidato demócrata (sin importar mayor cosa quién sea) y lo mismo ocurre, por ejemplo, en Nueva York. Algo similar ocurre en varios estados que votan por el candidato republicano sin que haya en realidad competencia. Son las elecciones "no contest," y ellas ocurren no sólo en el caso de la presidencial. Hay un total de 30 distritos electorales de EU en los que hay candidato único, republicano o demócrata, pues no hubo adversarios interesados o capaces de disputarles la elección.

Ello hace que la elección en realidad se dispute en un puñado de estados; son los llamados "estados que oscilan" o swing states, que--como su nombre lo indica--oscilan de un partido a otro. No sólo eso. Estos "estados que oscilan" lo son en realidad porque en cada uno de ellos existe un número reducido de distritos y de precintos (un equivalente lejano de nuestras secciones electorales), que son aquellos en los que efectivamente oscila el voto de un partido a otro. Son esos precintos los que reciben mayor atención en elecciones tan competidas como la de este año.

(Para ampliar la imagen clica el mapa)

Vean el segundo mapa. Es una copia de la primera página de hoy 16 de septiembre del sitio Electoral-vote.com. El sitio se actualiza a diario, de manera que la información que está ahí es muy fresca. Los estados que aparecen completamente en blanco (empates o Ties) o con los bordes de color, pero el centro en blanco son el puñado de estados donde la elección verdaderamente se va a decidir. Los estados que están en rosa y azul cielo son estados en los que John McCain y Barak Obama tienen ventajas escasas y los que están en rojo y azul marino los que cada uno de ellos, respectivamente, tienen asegurados en su contabilidad.

De ahí que ya se sepa ahora cuál es el piso del que los candidatos parten y se sepa también en qué estados se va a disputar en realidad la elección. Es el caso de estados como Ohio (donde el candidato presidencial republicano John McCain presentó a su compañera de fórmula, la gobernadora de Alaska, Sarah Palin), como Pennsylvania, Virgina, Colorado y otros más, que en los últimos años han votado por uno u otro partido.

Es ahí donde, por cierto, los candidatos concentran sus esfuerzos y donde se ven los comerciales más agresivos de los distintos grupos que apoyan a los candidatos presidenciales. Es ahí, además, donde los candidatos concentran el grueso de sus actividades en estos últimos días. Los otros estados son responsabilidad de los comités republicano y demócrata en cada estado y, en menor medida, de brigadas especiales que se presentan en nombre de los candidatos.

La elección está cerrada y en el conteo de los votos del Colegio Electoral, John McCain tiene una ventaja sobre Barack Obama. La ventaja, de diez votos electorales con 34 votos sin decidirse, no es definitiva. Todavía están pendientes los debates de los candidatos a la presidencia y a la vicepresidencia; están pendientes de conocerse los efectos de la brutal crisis financiera que atacó a los mercados de todo el mundo este lunes 15 de septiembre y, sobre todo, quedan casi 50 días de aquí a la elección, de manera que muchas cosas pueden cambiar.

Sin embargo, creo que con el estado de la economía, la impopularidad de George Bush jr. y las dos guerras que Estados Unidos pelea en Asia, resulta abrumador (y revelador) el que Barack Obama no haya logrado consolidar una ventaja en la elección ni en el voto popular ni en el voto para el Colegio Electoral y que, más bien, esté rezagado frente a McCain.

En lo personal, creo que McCain es el mejor candidato de los dos, pero obviamente en México creemos que los demócratas son buena onda y los republicanos son todos como Darth Vader. Bastaría recordar que fue en una presidencia demócrata que México sufrió la invasión de 1846-8 y la pérdida de los territorios del norte. O recordar que Abraham Lincoln, el paladín de la lucha contra la esclavitud, fue uno de los fundadores del Partido Republicano, creado para enfrentarse a los demócratas, que todavía en la década de los sesenta se distinguía por tener influyentes políticos quienes no dudaban en defender la segregación racial, para que dejáramos de pensar así, pero obviamente la imagen de Obama es muy atractiva.

Obama creo que es un muy buen profesor de derecho, pero nada más. Como McCain con la selección de Sarah Palin, él tuvo que ceder mucho a las alas proteccionistas y aislacionistas y a los sindicatos que apoyan al Partido Demócrata. De ahí la presencia de Joe Biden como candidato a la vicepresidencia, un personaje oscuro--en el mejor de los casos--y con un récord de votos en contra de México y América Latina terrible.

McCain enfrenta sin embargo una elección muy difícil, en la que el principal problema que se le señala es el de su edad y el de haber cambiado de puntos de vista en temas como el aborto y la protección del medio ambiente para congraciarse con las alas más radicales de su partido.

Eso es cierto, pero creo que esos son acuerdos temporales para ganar una elección y nada más. Una vez en la presidencia, McCain seguramente seguirá la línea de pensamiento que lo ha distinguido a lo largo de su carrera en el Senado y que lo hizo ser el autor, junto con el demócrata Edward Kennedy, de la propuesta de ley más ambiciosa para resolver el problema de la inmigración sin documentos a Estados Unidos.

El proyecto no prosperó porque demócratas como Biden y republicanos incendiarios como Tom Tancredo optaron por enrredarse en la bandera de su país. Al hacerlo, mataron un proyecto de ley que hubiera ayudado a miles de mexicanos que viven sumidos en la angustia en Estados Unidos y hubiera ayudado a la economía de Estados Unidos.

Así que aunque creo que McCain es el mejor, creo también que, al menos por el momento, Obama tiene una ligera ventaja por sus dotes de orador, su carisma, su red de redes sociales y los millones de dólares que muchas personas le han dado a su campaña. No creo, sin embargo, que su presidencia vaya a ser positiva para México y América Latina. Muy por el contrario, él va a contar con mayorías cómodas en las cámaras de Senadores y de Representantes, pero que para apoyarlo no dudarán en expresar su interés en denunciar--por ejemplo--el Tratado de Libre Comercio.

Recuérdese, por ejemplo, la defensa que Hillary Clinton debió hacer durante las primarias demócratas del TLC, una de las criaturas de la presidencia de su esposo, y las dificultades que Obama tuvo para definir una posición clara en materias como libre comercio o migración. El problema, en este sentido, es que Obama no tendría que mesurar sus propuestas, y más bien sería él quien tendría que mesurar a un congreso dominado por los demócratas sediento de dejar ver su influencia en la vida pública de su país.

Ojala no sea así y el electorado estadunidense opte por McCain para la presidencia. Yo, por lo pronto, comentaré cada semana lo que vea de interés en la elección de aquí a noviembre.

También les invito a vean otras dos bitácoras que he iniciado en Blogger. Una se llama Atrio de Imdosoc, es el resultado de una relación de muchos años con el Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana. La otra es una bitácora más íntima, donde fundamentalmente voy a poner fotos que he tomado en distintas partes de México y del mundo en los últimos cinco años. Ojalá se den una vuelta. A quienes me han leído antes, les agradezco mucho sus visitas.


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2 comentarios:

Liv dijo...

Don Rodolfo,
Bienvenido a la era bloggera, me da mucho gusto ver que ya está de vuelta y que seguirá actualizando éste espacio.

Saludos!

Rodolfo Soriano-Núñez dijo...

Gracias Liza, te lo agradezco de verdad...