martes, octubre 02, 2007

Tropa de élite y el crimen en Brasil y América Latina


En fechas recientes, los medios de comunicación brasileños han albergado un debate muy interesante acerca de la corrupción, el desempeño de las policías de aquel país y la responsabilidad de la sociedad brasileña para tolerar e incluso alentar algunas conductas delicitivas y el efecto que esta tolerancia, acquiesencia o complicidad de la sociedad brasileña tiene en la configuración de la situación--tan dramática--que vive Brasil en la actualidad.

Tan dramática, que apenas este lunes primero de octubre, O'Globo, uno de los diarios más importantes de Brasil, informa que sólo en la ciudad de San Pablo se comete el uno por ciento de todos los homicidios del mundo (el sitio de O'Globo requiere registro y sólo está disponible en portugués) uno de esos records delirantes y profundamente dolorosos que marcan para mal a Brasil y a América Latina entre otras razones porque San Pablo NO concentra el uno por ciento de toda la población del mundo, apenas tiene el 0.17 por ciento de la población del mundo.

En todo caso, lo que ha aflorado a últimas fechas es la convicción que lo que sucede en Brasil en la actualidad tine que ver con la actitud del brasileño común y corriente, especialmente el que vive en Río de Janeiro y San Pablo, hacia el crimen.

Estas actitudes de cariocas y paulistas ya ha sido antes el objeto de la atención de distintos intelectuales y académicos brasileños. El caso más conocido, acaso, es el de la laureada cinta y serie de televisión llamadas Cidade des Homens, o Ciudad de Hombres, que narra, justamente, las peripecias de varias familias, especialmente de los más jóvenes de esas familias, cuando tratan de sobrevivir en el ambiente violento y desesperanzador de las favelas (las ciudades perdidas) del norte de Río de Janeiro.

El más reciente debate acerca de la corrupción, el crimen y las bases sociales del crimen en Brasil también tiene alguna relación con el cine, pues fue detonado por el estreno de la cinta Tropa de elite cuyo guión--por cierto--fue escrito por Braúlio Mantovani y José Padilha, quienes escribieron escribiera, hace algunos años, el de la laureada cinta Cidade de Deus, un filme que, en distintos planos, prefigura tanto las situaciones como algunos de los problemas que la cinta y la serie de televisión Cidade de Homens desarrollan con mucho mayor detalle.


En todo caso, lo que resulta particularmente interesante de Tropa de elite, es que es una historia tejida en torno a la visita de Juan Pablo II a Brasil en 1997. En ese contexto, de acuerdo con una sinopsis publicada en el Internet Movie DataBase:

El capitán Nascimento del BOPE (el Batallón de Operaciones Especiales de la Policía de Río) recibe la orden de eliminar los riesgos generados por los narcotraficantes en una peligrosacfavela cerca de donde el papa será hospedado. El capitán Nascimento trata de encontrar unchombre que lo reemplace porque su esposa está embarazada y el trata de renunciar el mando de su unidad y convertirse en un entrenador de los nuevos reclutas.

Mientras tanto, dos amigos idealistas, Neto y Matías, se unen a la Policía Militar esperando convertirse en policías honestos que combatan el crimen. Sin embargo, todo lo que encuentran es corrupción, incompetencia y las estupideces propias de las burocracias en la Policía Militar.

Luego de un serio incidente. en el Morro da Babilônia, deciden unirse al BOPE, por lo que las vidas del capitán Nascimento, de Neto y de Matías se entrelazan a lo largo de los siguientes meses, primero durante el difícil periodo de entrenamiento y, más adelante, en acciones contra los narcotraficantes. Nascimento cree que Neto podría ser su sustituto, pero sus actitudes impulsivas ponen en peligro esa posibilidad. Más adelante, el inteligente Matías parece ser la opción correcta, pero necesita demostrar que tiene el corazón para lograrlo.

Más allá de que las cintas escritas por Mantovani y Padilha son siempre garantía de buena factura, el estreno y el éxito de la cinta detonó en Brasil un intenso debate a propósito de las razones del fracaso de los innumerables programas de cambio en las policías.

Tanto, que el diario O'Globo, aprovechó el éxito de Tropa de elite para promover una discusión intensa acerca de los orígenes de la corrupción en Brasil y uno de los primeros en aceptar la invitación de O'Globo fue el comandante general de la Policía Militar, el coronel Ubiratan Ângelo quien, en un foro organizado por O'Globo señaló--entre otras cosas--que el crimen que afecta a Rio, San Pablo y otras ciudades de Brasil "está exactamente en áreas que la sociedad civil tolera: el juego, el tráfico de drogas y la prostitución".


Señalamientos como éste merecen ser considerados también para casos como los que hemos vivido recientemente en la Ciudad de México y en otras regiones y ciudades del país en las que es obvio que el narcotráfico cuenta con una base de apoyo social y, en ese sentido, lo dicho por el coronel Ângelo parecería trascender la realidad brasileña y ser un reflejo de lo que ocurre en muchas otras ciudades de América Latina.

Algunas preguntas inevitables, sin embargo, son: incluso si aceptamos el argumento del coronel Ângelo, ¿cuáles son las responsabilidades del Estado en una situación así?

¿Hacerse a un lado? ¿asumir que la descomposición social es inevitable, es algo deseado por la sociedad misma? ¿Cuál sería el papel de las organizaciones civiles? ¿Cuál el de las iglesias? ¿Cuál es la relación entre desempeño económico y crimen en ciudades como Río de Janeiro, Ciudad de México o Buenos Aires donde es claro que muchos jóvenes encuentran crecientes dificultades para ganarse la vida de manera honesta?



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